19 enero, 2014

La fascinación de la belleza


Extraña, hermosa, magnética, excesiva…
Se me ocurren tantos adjetivos para definir esta película del italiano Paolo Sorrentino (Un lugar donde quedarse, Il divo, El amigo de la familia) que no sé por dónde empezar a hablar de ella.

La historia comienza en Roma, dónde si no, mientras la cámara se mueve con rapidez dentro de una abarrotada fiesta llena de personajes que parecen sacados de las mejores películas de Fellini o a la de Harmony Korine en 'Spring breakers'. Esta escena, esta fiesta, sorprenden al espectador que, a partir de aquí, va a tener pocos momentos para relajarse en ese ir y venir de personajes, en esos paseos nocturnos o al amanecer por la ciudad italiana, en la belleza de las imágenes desde una azotea que todos y todas desearíamos tener sobre los tejados de la bella ciudad.

Paolo Sorrentino quiere contarnos, haciendo un homenaje a los mejores directores italianos, una historia de decadencia y superficialidad, una historia de amor, de pasado y venganzas, de lujo y soledad. Y lo hace de una forma creativa y tan atractiva que es imposible resistirse a ella.

Los momentos de humor y exceso dan paso, por sorpresa y a traición, a otros de crueldad y tan descarnados que nos obliga a sentirnos incómodos mientras los presenciamos. 

Los personajes, encabezados por el maravilloso Toni Servillo, son como la propia película: superficiales, excéntricos, viven al día (y en la noche) y sus preocupaciones parecen no ir más allá de la próxima fiesta a la que acudir. Personajes rotos, mediocres, engañados, presuntuosos, bobos, de moral raquítica, de hueca incontinencia verbal... todos guarecidos durante el día, recomponiendo sus pedazos con cola, para luego desparramarse y volver a partirse en pedazos en las noches de la ciudad. Pero las emociones están debajo de la piel y a veces florecen al exterior simplemente con rascar un poco, aunque están educados para no mostrarlas resultan,por momentos, inevitables.

La gran belleza es la historia de una ciudad y ciertas personas que la habitan, es también la historia de un hombre y de un país, es la historia de las miserias humanas y los espejismos sociales. 

Toni Servillo nos fascina a todos con su forma de ser y estar, con su rostro, con sus expresiones, con sus contradicciones y esas chaquetas y camisas impecables que le confieren esa clase, esa apariencia con la que se nace y que es imposible adquirir más tarde si no la llevas dentro.

La gran belleza es melancólica, fascinante, caótica, lúcida y bella, sí, profundamente bella.

En algunos momentos sentí que ésta era la película que Pedro Almodóvar siempre hubiera querido hacer y nunca hizo. Pero, lamentablemente, ya está hecha.

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28 junio, 2013

El cine que nos une

Hace 18 años, asistimos, emocionadas y sorprendidas, al estreno de una película cargada de emociones y sentimientos. Dos jóvenes se encuentran en un tren camino de Viena. Él, americano, ella francesa. Enseguida surge la química entre ellos e inician una conversación que deriva en un largo paseo por Viena y una larga noche juntos. Ya está. Se despiden en el andén del tren y nos obligan a esperar 9 años para saber qué ha ocurrido en sus vidas, qué ha ocurrido entre ellos.

Antes del amanecer (1995)
Así, 9 años después volvemos a asistir, más emocionadas y expectantes, al reencuentro de la pareja en París. Un reencuentro de unas horas, con paseo por París incluido y de nuevo una larga conversación, esta vez más amarga, más triste, aunque en el fondo subyace la pasión de los dos, contenida a lo largo de los 9 años que han tenido que esperar, como nosotros, para volver a verse.

Antes del atardecer (2004)
Ayer, asistí -9 años después- a la tercera parte de la historia. Los protagonistas han dejado de ser jóvenes y se han convertido en dos seres maduros con una experiencia común. La palabra sigue siendo la protagonista, pero también los gestos contenidos, las miradas. Hay tanto en lo que no se dice como en lo que se expresa a través de un torrente de palabras y reflexiones inteligentes.

Antes de la medianoche (2013)
Resulta fácil entender todo lo que Celine y Jesse nos cuentan. Todo lo que sienten, lo que les disgusta, lo que les enfada. No hay nada que no hayamos sentido todos, o casi todos, en algún momento de una relación amorosa, nada que nos choque, que nos haga desconfiar de la veracidad de esa relación.
Por eso, anoche, sentada en una butaca del cine, con la sala llena de un público mayoritariamente femenino (el estreno coincidía con un partido de fútbol) compartí risas y suspiros, y me sentí cerca y cómplice de la gente que vivió junto a mí ese corto espacio de tiempo, y fui consciente, una vez más, de lo parecidos que somos los seres humanos en lo esencial.

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14 mayo, 2012


La semana pasada fui a ver la última película del director francés Robert Guédiguian ("Marius y Jeanette", "La villa está tranquila", "Marie Jo y sus dos amores"...)
El título me traía aires nostálgicos de aquella película de 1953 dirigida por Henry King y 
protagonizada por Gregory Peck y Ava Gardner: Las nieves del Kilimanjaro.
Pero la película de Guédiguian, no tiene nada que ver con la de King. El director francés vuelve a hacer gala de su compromiso con la moral contemporánea, realizando una película intuitiva, personal, inteligente y coherente.

Guédiguian se inspira en un breve poema de Victor Hugo -La gente pobre- para dar una vuelta de tuerca a su tradicional realismo social y plasmar una serena autocrí­tica a su definido discurso político. No es que el cineasta haya dejado atrás su militan­cia y su cercanía a los postulados del socialismo. Están todos... pero de otra forma. La cinta refleja la simpatía del realizador con la actitud de los sindicatos, la defensa de los trabajadores y la lucha contra las injusticias. Sin embargo, como hace reconocer a los personajes, “todo esto no basta”.

Y en este sentido, la película respira y vue­la mucho más alto que el cine social de Ken Loach, Tavernier y el propio Gué­di­guian. El director traspasa la barrera de la denuncia para dibujar una conmovedora gale­ría de tipos humanos y convertirse -como el poe­ma de Victor Hugo- en un canto a la solidaridad. 

Desde un postulado mucho más humanista que político, la película habla del amor, de la necesidad de perdonar, de la importan­cia de ponerse en el papel del otro y con­tiene un revolucionario mensaje: ante la crisis económica más que soluciones polí­ticas necesitamos respuestas humanas, y más que en los gobiernos la llave está en las personas.

Salí del cine, salimos, con la impresión de que ya no volveríamos a ser los mismos que habíamos entrado una hora antes.
Con la impresión de haber visto una película honesta, bien dirigida, excelentemente interpretada. Una película que nos ha conmovido en lo más hondo, llena de sensibilidad, de pequeños detalles, y de gestos más allá de las palabras y en la que los silencios están llenos de los gritos de todos.


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10 noviembre, 2011

Tarde de cine


La directora danesa, Susanne Bier, aclamada internacionalmente en la última década, nos ofrece, con este drama, una de sus mejores películas.
Anton es un idealista médico danés que trabaja en un campo de refugiados de un país africano que está en guerra. Su mujer y su hijo Elia viven solos en Dinamarca. El niño es maltratado en la escuela por sus compañeros y se siente aislado. Pero cuando llega al colegio Christian, un niño huérfano de madre que expresa su dolor por medio de la violencia, él y Elia simpatizan y se hacen amigos. El problema es que esa amistad se convierte en un peligroso juego de venganza y rabia que, además de perturbar la vida de sus familias, lleva a Anton a cuestionarse sus ideales. 
Hævnen que en español sería "Venganza" y cuyo título más bien conocido comercialmente es In a Better World (En un mundo mejor) es un relato solido y a la vez complejo acerca de la condición humana, en la que Bier con la ayuda de Thomas Jensen ofrecen un exhaustivo guión que nos retrata a dos familias afectadas por un mismo conflicto, una historia que profundiza en los valores de dos mundos diferentes en la tan anhelada “civilización” del siglo XXI; la sociedad moderna vs las dictaduras que someten a países como en África, la tan importante y cada vez más rezagada relación de lazos entre padres e hijos, la venganza y la redención, el dolor, la crianza de los hijos y la amistad se transmite a través de diversas perspectivas de la danesa, rodados con más intimidad de lo habitual y con un lenguaje cinematográfico universal. 
La poderosa disección de Bier logra describir y mostrar los sentimientos que nos tocan directamente el corazón, esto se ve reflejado una vez más en el estudio de personajes, llenos de matices y carga emocional, como en el trabajo de Ulrich Thomsen, padre desesperado tratando de llegar a su hijo, y la labor de los dos excelentes jóvenes actores. 
Un trabajo de fotografía exquisito y una adecuada banda sonora, una narrativa consistente y un guión sumamente reflexivo en este drama psico-social bastante convincente y bien escrito, lo convierte en la película más redonda de Susanne Bier a la fecha, toda una referente en los filmes del género de relaciones humanas.



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01 noviembre, 2011

Tarde de cine

Beginners (Principiantes)


¿Por qué las personas no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos? ¿Por qué a veces sentimos pánico de ser nosotros mismos y de compartir nuestras vidas? ¿Será que tenemos tanto miedo a perder algo que preferimos no arriesgarnos a amar antes de que a sufrir la pérdida? Pero sobre todo, ¿por qué nos empeñamos en complicarnos la vida cuando todo podría resultar mucho más sencillo? En definitiva, todos somos principiantes en el amor, nuestro aprendizaje sobre las relaciones jamás termina, y de eso va la curiosa, insólita y humana película de Mike Mills, que se basó en su propia experiencia personal con su progenitor para escribir el guión.

Hal, el padre de Oliver, comienza a vivir en el ocaso de su vida, pero los arrepentimientos y lamentos son sustituidos por un un gran optimismo, buen humor y la ilusión de experimentar al fin el ser fiel con uno mismo. En cambio, la relación de Oliver con Anna parece tener fecha de caducidad desde el principio, pues las experiencias previas les han enseñado a romper con todo desde el primer atisbo de problemas que se produzca. A través de los pensamientos y recuerdos de Oliver (en forma de diapositivas y dibujos geniales) vemos que la generación de sus padres se vio sometida a unos condicionantes externos que castraron sus relaciones, mientras que la de Anna y la suya propia, que goza de una mayor libertad, cuenta con impedimentos que surgen del interior de cada individuo, miedos e inseguridades que distancian en vez de acercar.

Beginners cuenta una historia universal sobre el amor desde una visión muy particular e intimista, que conjuga perfectamente la nostalgia con la esperanza, transmitidas perfectamente a través de la melancólica mirada de Ewan McGregor en un papel que en otras manos podría haber resultado frío e inexpresivo. El actor tiene una química fantástica con Mélanie Laurent, convirtiéndose en dignos sucesores de otras inolvidables parejas del cine indie norteamericano que también bucearon entre los resquicios del amor como la formada por Jim Carrey y Kate Winslet en ¡Olvídate de mí! o la de Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel en (500) días juntos. Cerrando el triángulo tenemos a un Christopher Plummer inmenso, realmente conmovedor y sutil, como la propia película, que no necesita momentos lacrimógenos o porno-dramáticos para calar bien hondo.

Beginners debería convertirse por méritos propios en la sensación indie de la temporada, la cual sabrán apreciar todos aquellos amantes de las pequeñas y sinceras historias humanas que son contadas de una manera diferente a la habitual. Tres actores excepcionales en estado de gracia mas un perro adorable en una historia que nos hace reflexionar sobre lo que hemos perdido, lo que estamos viviendo y lo que aún está por llegar.



DIRECTORMike Mills
GUIÓNMike Mills
MÚSICARoger Neill, Dave Palmer, Brian Reitzell
FOTOGRAFÍAKasper Tuxen
REPARTOEwan McGregorChristopher PlummerMélanie LaurentGoran VisnjicBill Oberst Jr.Lou Taylor PucciJodi LongKai LennoxJessica Elder





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01 mayo, 2011

Amores malditos

Ayer vi una película de amores malditos, imposibles y contrariados. Tema recurrente, por otra parte en el cine, con mayor o menor éxito de guión y puesta en escena.
La de ayer fue una película extraña y oscura, en la que Joaquín Phoenix encarna divinamente el personaje atormentado que se enamora de la mujer menos apropiada.



Two Lovers, está dirigida por James Gray, director también de películas como: "La noche es nuestra", "La otra cara del crimen", y "Cuestión de sangre". Un director que se ha empeñado en dos cosas a lo largo de su carrera: dirigir siempre sus propios guiones y elegir a Joaquín Phoenix, como actor protagonista en 3 de sus 4 películas.

La película está estupendamente interpretada, tanto por Phoenix como por Gwyneth Paltrow, en el papel de la mujer de la que aquel se enamora.

Los personajes secundarios son igualmente excelentes: Vinessa Shaw, en el papel de la novia encantadora y sencilla, Isabella Rosellini (¡cómo pasa el tiempo por la belleza!) como la madre del protagonista.

Hay algo nuevo, intenso y distinto que diferencia este melodrama de otros de su especie. Quizás el ritmo narrativo, la fotografía, impregnada de un halo de oscuridad y misterio o la capacidad de Gray por mantener el suspense, características todas que la mantienen más cerca de las películas de Hitchcock que de las comedias  pasteleras sobre el amor.
Quizás lo mejor de todo sea los retratos que Gray dibuja de los personajes, unos retratos auténticos y creíbles, llenos de matices, sinceros y muy verdaderos.

El argumento de ‘Two Lovers’ (2008) cuenta la historia de Leonard Kraditor (Joaquin Phoenix), un hombre con trastorno bipolar, que se debate entre dos mujeres, Sandra Cohen (Vinessa Shaw), una amiga de la familia con la que los padres de Leonard estarían encantados que se casase; y Michelle Rausch (Gwyneth Paltrow), una vecina con la que tiene mucho en común pero que está metida en uno de esos imposibles asuntos amorosos que implican a un hombre casado. Evidentemente una le tira más que la otra, y evidentemente es la que menos le conviene. Como podemos ver la premisa no es nada del otro mundo como tampoco lo eran las de las anteriores películas de Gray, y sin embargo el director la hace tan interesante que uno la sigue con sumo interés más allá de lo previsible que pueda resultar por momentos.

La Banda sonora es magnífica y también agradablemente caótica: ópera, música italiana, portuguesa (¡Amalia Rodrigues!), brasileña (Jorge Ben, Jobim) y jazz (Ella Fitzgerald, Duke Ellington, Stan Getz, Dizy Gillespie...)

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18 abril, 2011

En el cine

TÍTULO Cisne negro / Black Swan
AÑO
2010
DURACIÓN
103 min.  
PAÍS
  
DIRECTORDarren Aronofsky
GUIÓNJohn McLaughlin, Mark Heyman
MÚSICAClint Mansell
FOTOGRAFÍAMatthew Libatique
REPARTONatalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder, Barbara Hershey, Christopher Gartin, Sebastian Stan
PREMIOS

2010: 1 Oscar: Mejor Actriz (Natalie Portman). 5 nominaciones, incluyendo mejor película

2010: 1 Globo de Oro: Mejor Actriz (Portman). 4 Nominaciones, incluyendo mejor película

2010: 1 BAFTA: Mejor Actriz (Portman). 12 nominaciones, incluyendo mejor película

2010: Festival de Venecia: Mejor actriz o actor joven (Mila Kunis) 

2010: 4 Independent Spirit Awards: mejor película, director, actriz (Portman) y fotografía

2010: Satellite Awards: 5 nominaciones, incluyendo director y actriz principal (Portman)
GÉNERODrama psicológico. Thriller psicológico. Ballet

No he conseguido apartar mis ojos de la pantalla ni un sólo segundo, apenas he podido respirar en varias ocasiones. Me ha parecido original y absurda, espectacular y exagerada, angustiosa y pasada de rosca.
Me ha confundido, me ha emocionado, me ha inquietado, me ha sorprendido, me ha alucinado.
La interpretación de Natalie Portman me ha parecido a veces exagerada y excesivamente dramática, otras me ha conmovido.
Quedan hilos sueltos en este ejercicio cinematográfico sensual, morboso y angustioso. ¿Volvería a verla? Quizás no. ¿La recomiendo? Sí, sin dudarlo

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31 enero, 2011

Más allá de la vida

Ya, ya lo sé.


Conozco mi debilidad por Clint Eastwood como director y mi pasión por muchas de sus películas que, aunque no necesitadas de defensa alguna, he defendido apasionadamente ante aquellos dispuestos a no encontrarles nada aceptable.

Cazador blanco, corazón negro, Los puentes de Madison, Mystic River, Million Dolar Baby, Banderas de nuestros padres, Gran Torino o Invictus, han sido películas que no me han dejado indiferente y que me han confirmado la calidad profesional y humana de este hombre, además de su excelente gusto musical y su inmensa capacidad para dirigir actores.

Por eso sé que, con este comentario de la película que vi anoche, su última película, "Más allá de la vida", me la juego más que nunca con aquellos que me atribuyen esa pasión injustificada por el director norteamericano.

Pero es que, aunque con algo de desconcierto, la película me gustó.

En ningún caso me parece que este sea "el sexto sentido" de Eastwood. Tampoco que sea un cuento de muertos ("en ocasiones veo muertos"), ni de fantasmas al uso. Lo que vi ayer, fue un relato, profundamente conmovedor de la relación que, muchos de nosotros, tenemos con la muerte.
Lo que vi en esta película fue un relato elegante en el que la melancolía va dejando espacio al optimismo más sincero. Un melodrama adulto, sobrio y nada efectista.

Son tres las historias en Más allá de la vida, y tres los protagonistas principales: Marie (Cécile de France), una periodista francesa que vive una experiencia cercana a la muerte tras ser engullida por un tsunami, George Lonegan (Matt Damon) un médium americano convencido de que lo suyo no es un don sino una desdicha y Marcus (Frankie McLaren, un niño que pierde a su hermano gemelo en un accidente y que no se resigna a su pérdida.

La figura del escritor Charles Dickens está presente en toda la película hasta el punto que, a veces, parece un homenaje al autor inglés, a sus paisajes, a sus personajes.
George Lonegan es un admirador de Dickens y nos lo hace saber durante las dos horas que dura el film, plagado además de pequeños detalles que confirman este aspecto dickensiano del film.
Los personajes parecen sacados de alguna de las obras del autor y la obsesión que muestran hacia la muerte y sus efectos paranormales, parecen extraídos de la propia biografía de Dickens.

Quizás sea un poco larga sí. Dos horas son demasiado para algo que Eastwood podía habernos contado en 90 minutos. Hay situaciones y personajes superfluos que no aportan nada a la historia (el hermano de Lonegan o el "cliente" al que hace una "lectura" después de muchos años).
Pero también hay momentos magistrales - el de Lonegan con su compañera del curso de cocina italiana en una degustación a ciegas, por poner un ejemplo- que nos recuerdan que detrás de esta historia, está la mano y la mirada de uno de los grandes directores de nuestra época, que ha sabido hacer un relato lleno de dignidad de un tema que podría, fácilmente, haber derivado en la cursilería o en el dramatismo más sensiblero.

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18 noviembre, 2010

Sentidos y sensibilidad

Ayer vi una película que me gustó mucho, muchísimo. "Estómago" ópera prima de Marcos Jorge.

La cinta recibió la Espiga de Oro por decisión unánime del jurado internacional en la pasada edición del Festival de Cine de Valladolid y tiene a la gastronomía como hilo conductor aunque es en realidad una sátira a favor de la dignidad y en contra de la desigualdad social.

Los personajes, especialmente el protagonista, son primitivos y muy divertidos y la comida, los sabores, los olores, están siempre presentes en cada escena.

Tuvimos la suerte de verla en versión original (brasileño) y, también, la suerte de coincidir un grupo de amigas/os quienes después de salir del cine, imbuidos por la magia de lo que habíamos visto, recalamos en un bar pequeño, cuyo cocinero parecía uno de los personajes del film, quién nos preparó unas exquisitas tostadas preparadas con profesionalidad y mimo. La tertulia, en torno a una mesa, las tostadas y buenos vinos duró hasta más allá de la madrugada.

Es lo que tiene el buen cine. Que despierta todos los sentidos.


Esta es la sinopsis:


Raimundo Nonato llega a la gran ciudad con la esperanza de conseguir una vida que le permita, en el mismo día, comer y cenar. Consigue trabajo en un bar y allí descubre su talento innato para la cocina y, con sus coxinhas, transforma el lugar en un local de éxito. Giovanni, dueño de un conocido restaurante italiano, intuye las dotes de cocinero de Nonato y cambia su vida al contratarlo como ayudante de cocina. Así se inicia para Nonato el descubrimiento de la cocina italiana, de las recetas, los sabores y, cómo no, del vino. La vida de Nonato cambia y empieza a afirmarse socialmente: una casa, ropa, nuevas relaciones y, sobre todo, el amor de una mujer, Iria, una prostituta de buen apetito, con la que establece un ancestral intercambio de sexo por comida.


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11 septiembre, 2010

Mujeres


Veo, casi seguidas, dos películas del cineasta colombiano Rodrigo García: "Nueve vidas" (2005) y "Madres e hijas" (2010).
En ambas, la mujer,las mujeres son las protagonistas absolutas. En ambas, las mujeres se enfrentan a su pasado, luchan su presente o se preparan para un futuro más o menos cercano, arrastrando cargas emocionales.

"Nueve vidas" es la historia de 9 mujeres de diferentes personalidades y formas de vida, pero todas se encuentran en una encrucijada, en un momento en que se abren ante ellas varias posibilidades de elegir entre lo que tienen y lo que desean.

"Madres e hijas" es un drama centrado en 3 mujeres -aunque aparecen muchas más alrededor- y sus principales relaciones amorosas con sus parejas pero, sobre todo, con sus hijas.
Las interpretaciones de Naomi Watts, Annette Bening y Kerry Washington, son soberbias y dan fuerza a momentos, ya de por sí, de gran intensidad dramática. Hay algunos clichés y algunas soluciones parecen un tanto forzadas, pero así y todo resulta una película de exquisita sensibilidad y muy real.

Me ha impresionado la gran capacidad de este director, al que he seguido fielmente en series como "En terapia" y "A dos metros bajo tierra", para mostrarnos el alma de la mujer y sus estados emocionales.

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23 septiembre, 2009

Alicia en el País de las Maravillas

Un pequeño recorrido (hay muchas más versiones) de Alicia en el País de las Maravillas en cine:

1903

Esta película, procedente del UK's National Film Archive, es la primera adaptación cinematográfica que se hizo del libro de Lewis Carroll.


1933


1949


1951


2010

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18 mayo, 2009

Sobre mi mesa

Un libro
Los confines
Andrés Trapiello
Destino, 2009

Una historia de "amor absoluto", por encima de la moral y de los tabúes impuestos. "Nada está escrito", se repiten los protagonistas de esta historia en la que el deseo les hará enteramente fuertes y enteramente libres.


Un disco

Camphor and Copper
Melissa Laveaux

Primer disco de esta canadiense de padres hatianos. Un disco minimalista en arreglos e instrumentación. Todo el peso está en su magnífica voz y en sus letras -cantadas en tres idiomas diferentes- y en el modo que tiene la cantante de acompañarse con su guitarra. Un disco para disfrutar intensamente.



Una película

Old Joy
dirigida por Kelly Richard

Una película sencilla en extremo, poco pretenciosa en su forma y su cadencia, pero intensamente sensible y profunda, posible de ser interpretada de varias maneras, interpretaciones que además (y como sucede en cada obra coherente y vital) se conectan unas con otras, potenciándose. La historia es la de un viaje a unas termas que emprenden dos viejos amigos.
Old Joy es la historia de una amistad que se extingue pese al esfuerzo que ambos personajes hacen por salvarla.

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07 mayo, 2009

La dignidad de Clint Eastwood...

... en su última película como director: "El gran Torino".
No es su mejor película como director, ni está a la altura de Million dollar baby, pero es una película estupenda en la que Eastwood se pone delante y detrás de la cámara para contarnos, con su ya habitual destreza narrativa, una historia de relaciones humanas.

El protagonista de la historia es Walt Kowalski, un mecánico que luchó en la Guerra de Corea y cuya mujer acaba de fallecer. El hombre no se lleva demasiado bien ni con sus hijos ni con sus nietos, de ahí que decida seguir viviendo solo en su casa (tan sólo le acompaña su fiel perra). Desde luego, el barrio ha cambiado con el paso de los años, siendo sus vecinos unos asiáticos de los que tampoco desea saber nada. Una noche, el joven Thao intenta robar la posesión más preciada de Walt, un Gran Torino de la década de los setenta; la intención del muchacho es integrarse en una banda, si bien es sorprendido por el anciano, quien no duda en enfrentarse a los gamberros. Semejante comportamiento es digno de admiración entre los orientales, de ahí que poco a poco se abra a su mundo y comience a interesarse por sus problemas y costumbres.

La película mezcla diversas temáticas, desde la muerte de un ser querido hasta las consecuencias del paso del tiempo, abordando también cuestiones relacionadas con las relaciones familiares, la religión, la enfermedad, la tolerancia, el racismo o la violencia. A pesar de comprimirlas en menos de dos horas, cabe reconocer que el guionista Nick Schenk, sale bastante airoso al referirse a buena parte de ellas. La conjunción de drama y humor funciona estupendamente, siendo de agradecer que algunas de sus escenas aporten una contenida emotividad al relato.

Os dejo con algunas imágenes de la película y la canción, interpretada por Jamie Cullum, con la que se despide el film. Ya sabéis el buen gusto musical de Eastwood...

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21 abril, 2009

Un cierto instante

En la película "Antes del atardecer" de Richard Linklater, y protagonizada por Julie Delpy y Ethan Hawkehay una escena magnífica, una escena que resume la historia -inmensa- de amor entre los dos protagonistas.
La escena dura un tiempo curiosamente largo para una película, acostumbrados como estamos a que todo se resuelva en pocos segundos.
La escena de la que hablo, se desarrolla en un taxi. Durante toda la película los protagonistas han hablado sin parar de mil cosas, y así es también en esta escena, pero lo más importante está en lo que no se dice: los gestos, las miradas, los silencios y las miradas que expresan, con toda claridad, lo que los 2 están sintiendo en esos momentos.



De las numerosas adaptaciones cinematográficas que hay de la novela "Jane Eyre" de Charlotte Brönte, la que más me gusta es la que realizó en 1970, Delbert Man, con George C. Scott como Rochester y Susannah York como Jane.
En el film los silencios se suceden, entre los dos protagonistas, intensamente cargados de pasión. Vuelven a ser las miradas, los gestos contenidos y lo que no se expresa con palabras, lo más importante en esta historia.

En la película "Rebeca" dirigida por Alfred Hitchcock, con un magnífico Laurence Olivier, en el papel de Max y una atribulada Joan Fontaine en el de la protagonista de la que jamás se conoce el nombre, la relación entre ambos es uno de los grandes desencuentros amorosos de la historia del cine. Ella, convencida del amor que Max profesaba a Rebeca, su primera mujer se siente, durante todo el tiempo que dura la película, como el patito feo al que nadie quiere, sin sospechar que tras el gesto adusto de su gran amor sólo existe una relación de odio con aquella mujer misteriosa y un intenso amor por ella.
Las miradas perdidas en el infinito de Max, y lo que el expectador descubre trás su rostro atormentado y sus largos y elocuentes silencios, es una infinita pasión por la dulce Joan Fontaine.



"Los puentes de Madison" dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Meryl Streep y Clint Eastwood, es otro ejemplo de una gran historia de amor en la que silencios y gestos cobran protagonismo frente a las palabras.
En una de las últimas escenas, la protagonista se debate entre lo que siente por su gran amor y el lo que le une a su familia.
Sin necesidad de palabras, esta escena, se llena de una intensidad tal que todos podemos reconocer esas luchas interiores que a veces mantenemos con la vida.



El cine está lleno de esos momentos... en los que nada es lo que dice ser, en lo que todo está en lo que no se dice.
También en la vida...
Y una quisiera atrapar esos momentos mágicos, embotellarlos en frasquitos, etiquetarlos con el nombre, con la fecha y con la hora, para destaparlos más tarde en cualquier tiempo sin tiempo, en cualquier lugar, en cualquier paisaje...

Para volver a ser quien fue, un cierto instante.

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26 junio, 2008

Una película fascinante


Alicia
Dirigida por Jan Svankmajer
República Checa, 1988

Brillante, surrealista simbólica e inquietante, y muy muy original.
Objetos que funcionan como personajes, personajes que se transforman en objetos, nada es real ni irreal. Me inquieta especialmente el conejo blanco, que nos ofrece una versión mucho más dura de la que estábamos acostumbrados. siempre era un personaje inaccesible, que huía permanentemente y que parecía no ver nunca a la niña. sin embargo en esta película, el conejo llega a ser agresivo y protagonista macabro (convertido en verdugo y decapitando con sus tijeras a las víctimas de la Reina Roja).

La primera escena comienza de forma tradicional, tal y como esperamos que sea: Alicia sentada y francamente aburrida, junto a alguien a quien no llegamos a ver el rostro (¿su hermana?) que parece leer en voz alta.

La escena, en la que se sitúa a Alicia en un desván, nos da una idea de lo que vamos a ir encontrando a lo largo de los 95 minutos que dura la película: un oscuro e inquietante universo en el que nada, al igual que ocurre en el libro, es lo que parece ser.
Me encanta parar los distintos fotogramas de esta escena y ver los “cachivaches y enseres” almacenados en el desván.

La salida al exterior de Alicia, sigue manteniendo este ambiente claustrofóbico y opresivo: el conejo encerrado en un cajón del que desaparece cuando Alicia lo abre.

Luego la bodega, el cubo de basura, el profundo pozo, el ascensor... El descenso de Alicia hacia un mundo que le atrae y que a su vez rechaza profundamente. La búsqueda permanente entre lo que es y quiere seguir siendo y lo que no le queda mas remedio que empezar a ser.

El montón de vitrinas que contienen de todo, desde utensilios de cocina a animales de peluche y huesos fosilizados. El ascensor se para repentinamente y Alicia cae a través de un agujero en el suelo.... Parecen la despedida de su mundo infantil, de sus objetos cotidianos, una forma de desprenderse de lo que, hasta ahora, había sido su universo cotidiano.

Me impresiona la escena de la puerta, demasiado pequeña para pasar, que también aparece en la novela y que sigue siendo una referencia cuando queremos recordar esta historia. Siempre la caída, las galletas “cómeme”, la botella “bébeme”, las dudas permanente entre lo que debemos, queremos y tenemos que hacer...y las puertas y ventanas que vamos abriendo en nuestro camino, a veces nos parecen demasiado grandes, a veces demasiado pequeñas. Puertas que nos paralizan, o nos invitan a entrar, ventanas que invitan a asomarse y mirar más allá, que permiten escapar por tejados y montes...

Y las lágrimas...a las que se abandona cuando parece no poder más y que, sin embargo, la trasladan a otros lugares.

Me gusta en la película – no sucede en otras- que no es el personaje el que se hace pequeño, sino que se convierte en una muñeca.

Me gusta también cuando Alicia se dirige directamente a nosotros a través de la cámara para decirnos algo importante.

Durante toda la película aparecen las tijeras del conejo, como un elemento que desasosiega y a partir del cual intuimos algo terrible puede suceder. Para mi, el suspense que el libro mantiene a lo largo de sus páginas, se refleja aquí en este elemento. Las tijeras sugieren ruptura, corte, desgarro... Otra forma original de explicarnos el viaje iniciático de una niña hacia la adolescencia.

¡Es tan pequeña, de nuevo Alicia cuándo sube por la escalera empinada de la casa del conejo!

Terrorífica la escena de la pelea de Alicia con los animales que parecen sacados de una película de Tim Burton. Cráneos, ojos, esqueletos. Ladrillos y piedras que se convierten en pasteles: lo duro y amargo pueden reconvertirse, pueden llegar a ser otra cosa cuando lo tomamos en las manos, dice Carroll y dice también, en esta escena, Svankmajer.

La escena de los calcetines-orugas es fantástica. Plásticamente impecable, consigue provocar un montón de sensaciones a flor de piel, casi táctiles. Como si entraran dentro de ti por la boca, las orejas, los ojos, la piel...

Los títeres, la magia –el sombrero del que sale el conejo- no falta nada, no parece tampoco que sobre. Todo es necesario para explicar en que lugar se encuentra Alicia. Todo es visualmente impactante, sorprendente, lúdico y a la vez cruel y sombrío. ¿no son así también, a veces, los juegos de los niños?

Y el juicio: un montón de adultos locos juzgando a una niña. Todo tan surrealista y a la vez tan cotidiano. La exageración de este episodio es brutal, al igual que en el libro y por fin resolvemos el “misterio” de las tijeras del conejo...

Me ha encantado esta versión. Por un lado recoge los elementos, personajes y situaciones tradicionales de la obra de Carroll. Por otro crea nuevos caminos, potenciando todo lo imaginativo que la historia posee. Nuevos caminos para seguir indagando, para seguir planteándose preguntas, para darle nuevos giros a la historia, para no conformarse con lo que ya sabíamos.
Me gustan mucho los escenarios: cotidianos y a la vez tan misteriosos, la forma de utilizar los objetos con los que convivimos dándoles nuevos valores y posibilidades (tú también lo haces con tus títeres...). Esos objetos que, también en la cotidianeidad, nunca sirven para lo que están destinados (siempre nos sorprendemos de las cosas variopintas que podemos a llegar a guardar en un cajón)
La cantidad de símbolos que aparecen de forma recurrente: las tijeras, la mesa, el ritual del conejo para abrir el cajón...
La niña me parece fascinante. Casi puedo ver a Alice Liddell, la niña para la que Carroll escribió esta historia. Hace un trabajo magnífico. parece entender muy bien qué es lo que se espera de ella, aunque imagino que el director ha tenido que trabajar duro para conseguir darle al personaje todas las características que eran necesarias para construir una historia como esta.

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01 abril, 2008

Northern Exposure

Doctor en Alaska

Gracias
Joel, Maggie, Chris, Ed, Maurice, Holling, Shelly, Marilyn, Ruth Ann...

Gracias por enseñarme que hay lugares en los que otra vida sería posible.
Lugares en los que la libertad,
el respeto,
la tolerancia,
la convivencia,
la amistad,
el valor de las pequeñas cosas...
son posibles.

Gracias por acercarme las montañas y los osos, la aurora boreal y la noche del cuervo, los lagos, los bosques, el Brick y Cicely.

Por mostrarme como conviven, de forma apacible, distintas culturas, distintas religiones, distintas clases sociales. Por demostrarme que no existen edades ni condiciones para ser amigos.

Por permitirme disfrutar con la radio de vuestro pequeño pueblo, en la voz de Chris, mientras escucho pequeños fragmentos de grandes libros, sin edad, ni género.
Textos de Walt Whitman, de álbumes como: "Donde viven los monstruos" de Maurice Sendak, o "La llamada de la naturaleza" y "Colmillo Blanco" de Jack London.

Por deleitarme con un magnífico recorrido por la historia de la música.

Gracias por la honestidad y calidad de los guiones,
por el magnífico reparto de actores,
por hacerme reir
por hacerme llorar
por hacerme pensar
por ser humana y onírica, ingenua, tierna y filosófica.

Por todos y cada uno de los buenos ratos que he pasado con vosotros.

Y aprovechando que hoy es un estupendo día de primavera, termino con una de las reflexiones de Chris, en la K-Oso:

Esta es una canción con la que todos nos podemos sentir identificados en esta época del año. La primavera está a punto de brotar, Perséfone ha vuelto y aquí en Cicely el hielo está gimiendo, a punto de romperse con ese exquisito y ensordecedor rugido. Es época de locura, época de sacar los colmillos y dejar que nuestros ojos brillen para que la bestia que llevamos dentro pueda aullar con alegría no mitigada. ¡Oh, si, éxtasis, bienvenido seas! ¡¡ AUUUUUUUH !!

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22 febrero, 2008

El arte del silencio


Ayer, mientras veía la película de Paul Haggis "En el valle de Elah", pensaba lo importante que resultaba, en cualquier arte, administrar bien los silencios. En esta película hay grandes momentos en los que el silencio se apodera de todo. Te da tiempo a contener la respiración y a esperar la próxima palabra, el próximo gesto. No son silencios incómodos, sino expectantes, como cuando conversas con una amigo/a, que escucha lo que le estás contando y luego hace una pausa, respira hondo, y busca la mejor respuesta, la mejor palabra para responder a tus inquietudes.

Hoy leo la ponencia presentada por Cecilia Bajour en el Foro "Pido gancho. Textos, voces e imágenes", realizado dentro del marco de las Jornadas de Formación e Intercambio " Mediadores a la vista", durante la 18ª Feria del Libro Infantil y Juvenil (Buenos Aires, 26 de julio de 2007).

El título de la ponencia es este: "La artesanía del silencio" y la introducción dice así:

No decirlo todo. Insinuar. Sugerir. Callar. Mostrar a medias. Todo arte se vale de este delicado equilibrio entre lo que dice y lo que calla. Entre lo que muestra y lo que oculta.

En los libros que celebran esa tensión entre lo dicho y el silencio se vislumbra una trama de decisiones artísticas que tienen que ver con la escritura, con la ilustración, con la edición. En todas esas decisiones hay una representación sobre el lector. ¿Cuánto se le dice y cómo? ¿Qué riesgos depara la medida del decir y del mostrar para la historia, el poema, la imagen? ¿Qué consecuencias tiene para el que lee y qué se espera de él? ¿Cómo se hace para que lo sugerido no signifique un abismo insalvable en el diálogo entablado con el lector y sí un horizonte hacia donde se puede caminar construyendo sentidos? ¿Dónde está el borde que marca el exceso en el decir y el mostrar?

Estas preguntas, posibles para toda manifestación artística, se vuelven especialmente necesarias cuando de literatura infantil y juvenil se trata.

Una literatura que en muchas ocasiones suele encontrarse cómoda en la explicación abundante, en la mostración y demostración o en la reiteración como formas de tender una red de protección al lector. Una literatura que a veces teme demasiado el riesgo y por eso, en el balance entre el decir y el callar, tiende a asegurar los sentidos, a no dejarlos librados al juego inapresable del texto y del lector. El miedo a que este se pierda, a que no vaya en la dirección prevista de antemano, tiene consecuencias muy visibles en la artesanía de los textos y de las imágenes.

Y creo que esta es una de las fronteras más importantes entre la buena y la mala literatura, ente el buen y mal cine, entre una buena conversación o una charla banal: la forma de construir los silencios, lo que no se dice, lo que permanece oculto entre líneas y que es, sin embargo, fundamental para la historia que nos están contando. Lo que nos hace posible intervenir, no ser meros expectadores/lectores/oyentes... Lo que dignifica y sugiere, lo que nos hace crecer, interrogarnos, inquietarnos y nos deja con ese buen sabor de boca de las cosas bien hechas.

Agradezco el esfuerzo de todos/as aquellos que utilizan el arte del silencio para ofrecernos lo mejor de sí mismos/as.

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20 noviembre, 2007

Antes del atardecer

Una de las escenas más bonitas...
con la dulce voz de la actriz-cantante: Julie Delpy

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19 noviembre, 2007

Antes del amanecer-Antes del atardecer


Tarde de lluvia...
Hoy no me apetece salir. Estoy rodeada de cosas que me atraen:
películas, discos por escuchar, libros que leer.
Un café, un cigarro,una pequeña conversación con Julia a través de Messenger. Ella en Zürich, yo viendo a traves de los tejados la raya portuguesa.

Veo, seguidas, las 2 deliciosas películas de Richard Linklater y protagonizadas por Ethan Hawke, Julie Delpy."Antes del amanecer"y "Antes del atardecer".

Un bello paseo nocturno por Viena, un bello paseo diurno por París.
Un paseo también por el amor eterno, por el amor irrealizable, por los sueños, por los gestos contenidos, por las palabras que callan, por los silencios que lo dicen todo.

Las 2 películas se rodaron en tiempo real, con 9 años entre una y otra. Una historia de 1 noche, una historia de 1 día... El reencuentro de 2 jóvenes 10 años después de su primer y único encuentro.

Hablan todo el tiempo mientras pasean, y sin embargo, es más importante lo que no dicen a veces , lo que expresan entre líneas, lo que callan, la mano que no toca, los ojos que no se encuentran...

Hay una escena, al final de la primera... he sentido aquella sensación, podía sentir lo que cada personaje estaba sintiendo...lo recuerdo muy bien...aquella sensación...

Cuando apago la pantalla aún se puede escuchar a Nina Simone, tocando el piano,con su maravillosa voz llenándolo todo.

Durante unos instantes no puedo hacer nada.

Luego cojo el "Manual del distraido" de Alejandro Rossi de la mesa, -gracias Daniel- pongo un disco de Chick Corea , Jara apoya su cabeza en mis rodillas y vuelvo a la realidad.

Es lo que tiene el cine.


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20 junio, 2006

Cada vez mas






Tengo una buena amiga.
Tiene una de las cualidades que cada día admiro más y más. Es buena. Muy buena. Tiene esa clase de bondad redonda, inmensa, que te cubre con su abrazo y que jamás sorprendes en un desliz.
Sus ojos hablan también de esta cualidad innata en ella. Tiene ojos claros. No verdes, ni azules, no. Ojos claros, limpios. No sé de que color. No me he fijado. Porque cuando miro sus ojos miro mucho más lejos de sus pupilas, de su retina, de su iris... Se ve su corazón detrás de sus ojos.
Un corazón inmenso, que imagino suave al tacto, cálido a la piel.
Mi amiga es buena. Y yo la miro a veces con envidia. Porque me gustaría ser como ella. Porque cada vez más, no me importan los colores ni las pieles con acné, ni los kilos que asoman por los pliegues de las faldas, o por los traseros de los pantalones.
Y le digo muchas veces, cada vez más - me gustaría ser como tú- y ella se sorprende, y no me entiende y a veces se enfada conmigo -¡deja de tomarme el pelo!- me reprende con cariño...
Y yo la echo de menos muchas veces porque, cada vez mas, lo que más necesito es su ternura, su generosidad, sus palabras reposadas, su ausencia de malhumor, su sonrisa, sus silencios -tan cómodos- sus palabras -tan meditadas para ofrecerme soluciones a mis conflictos- su forma de escuchar, su forma de contar o de hacerme reflexionar, reir, llorar...
El otro día volví a ver "Las invasiones bárbaras", la fantástica película canadiense dirigida por Denys Arcand. La pusieron en la 5 y me pilló de sorpresa. La cogí empezada. No importa me la "sé" muy bien.
Siempre que la veo lloro. No puedo evitarlo. Ni quiero evitarlo.
Porque no lloro de dolor, ni de miedo, ni de angustia, ni de hambre, ni de pérdida...
Lloro por amistad. Sólo por eso. Por amistad.
Porque, si un día, me siento triste, o enferma, o lejos, o... me gustaría que ella, mi amiga, estuviera conmigo.
Ella... ellas...

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