26 junio, 2008

Una película fascinante


Alicia
Dirigida por Jan Svankmajer
República Checa, 1988

Brillante, surrealista simbólica e inquietante, y muy muy original.
Objetos que funcionan como personajes, personajes que se transforman en objetos, nada es real ni irreal. Me inquieta especialmente el conejo blanco, que nos ofrece una versión mucho más dura de la que estábamos acostumbrados. siempre era un personaje inaccesible, que huía permanentemente y que parecía no ver nunca a la niña. sin embargo en esta película, el conejo llega a ser agresivo y protagonista macabro (convertido en verdugo y decapitando con sus tijeras a las víctimas de la Reina Roja).

La primera escena comienza de forma tradicional, tal y como esperamos que sea: Alicia sentada y francamente aburrida, junto a alguien a quien no llegamos a ver el rostro (¿su hermana?) que parece leer en voz alta.

La escena, en la que se sitúa a Alicia en un desván, nos da una idea de lo que vamos a ir encontrando a lo largo de los 95 minutos que dura la película: un oscuro e inquietante universo en el que nada, al igual que ocurre en el libro, es lo que parece ser.
Me encanta parar los distintos fotogramas de esta escena y ver los “cachivaches y enseres” almacenados en el desván.

La salida al exterior de Alicia, sigue manteniendo este ambiente claustrofóbico y opresivo: el conejo encerrado en un cajón del que desaparece cuando Alicia lo abre.

Luego la bodega, el cubo de basura, el profundo pozo, el ascensor... El descenso de Alicia hacia un mundo que le atrae y que a su vez rechaza profundamente. La búsqueda permanente entre lo que es y quiere seguir siendo y lo que no le queda mas remedio que empezar a ser.

El montón de vitrinas que contienen de todo, desde utensilios de cocina a animales de peluche y huesos fosilizados. El ascensor se para repentinamente y Alicia cae a través de un agujero en el suelo.... Parecen la despedida de su mundo infantil, de sus objetos cotidianos, una forma de desprenderse de lo que, hasta ahora, había sido su universo cotidiano.

Me impresiona la escena de la puerta, demasiado pequeña para pasar, que también aparece en la novela y que sigue siendo una referencia cuando queremos recordar esta historia. Siempre la caída, las galletas “cómeme”, la botella “bébeme”, las dudas permanente entre lo que debemos, queremos y tenemos que hacer...y las puertas y ventanas que vamos abriendo en nuestro camino, a veces nos parecen demasiado grandes, a veces demasiado pequeñas. Puertas que nos paralizan, o nos invitan a entrar, ventanas que invitan a asomarse y mirar más allá, que permiten escapar por tejados y montes...

Y las lágrimas...a las que se abandona cuando parece no poder más y que, sin embargo, la trasladan a otros lugares.

Me gusta en la película – no sucede en otras- que no es el personaje el que se hace pequeño, sino que se convierte en una muñeca.

Me gusta también cuando Alicia se dirige directamente a nosotros a través de la cámara para decirnos algo importante.

Durante toda la película aparecen las tijeras del conejo, como un elemento que desasosiega y a partir del cual intuimos algo terrible puede suceder. Para mi, el suspense que el libro mantiene a lo largo de sus páginas, se refleja aquí en este elemento. Las tijeras sugieren ruptura, corte, desgarro... Otra forma original de explicarnos el viaje iniciático de una niña hacia la adolescencia.

¡Es tan pequeña, de nuevo Alicia cuándo sube por la escalera empinada de la casa del conejo!

Terrorífica la escena de la pelea de Alicia con los animales que parecen sacados de una película de Tim Burton. Cráneos, ojos, esqueletos. Ladrillos y piedras que se convierten en pasteles: lo duro y amargo pueden reconvertirse, pueden llegar a ser otra cosa cuando lo tomamos en las manos, dice Carroll y dice también, en esta escena, Svankmajer.

La escena de los calcetines-orugas es fantástica. Plásticamente impecable, consigue provocar un montón de sensaciones a flor de piel, casi táctiles. Como si entraran dentro de ti por la boca, las orejas, los ojos, la piel...

Los títeres, la magia –el sombrero del que sale el conejo- no falta nada, no parece tampoco que sobre. Todo es necesario para explicar en que lugar se encuentra Alicia. Todo es visualmente impactante, sorprendente, lúdico y a la vez cruel y sombrío. ¿no son así también, a veces, los juegos de los niños?

Y el juicio: un montón de adultos locos juzgando a una niña. Todo tan surrealista y a la vez tan cotidiano. La exageración de este episodio es brutal, al igual que en el libro y por fin resolvemos el “misterio” de las tijeras del conejo...

Me ha encantado esta versión. Por un lado recoge los elementos, personajes y situaciones tradicionales de la obra de Carroll. Por otro crea nuevos caminos, potenciando todo lo imaginativo que la historia posee. Nuevos caminos para seguir indagando, para seguir planteándose preguntas, para darle nuevos giros a la historia, para no conformarse con lo que ya sabíamos.
Me gustan mucho los escenarios: cotidianos y a la vez tan misteriosos, la forma de utilizar los objetos con los que convivimos dándoles nuevos valores y posibilidades (tú también lo haces con tus títeres...). Esos objetos que, también en la cotidianeidad, nunca sirven para lo que están destinados (siempre nos sorprendemos de las cosas variopintas que podemos a llegar a guardar en un cajón)
La cantidad de símbolos que aparecen de forma recurrente: las tijeras, la mesa, el ritual del conejo para abrir el cajón...
La niña me parece fascinante. Casi puedo ver a Alice Liddell, la niña para la que Carroll escribió esta historia. Hace un trabajo magnífico. parece entender muy bien qué es lo que se espera de ella, aunque imagino que el director ha tenido que trabajar duro para conseguir darle al personaje todas las características que eran necesarias para construir una historia como esta.

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2 Comments:

At 5:49 p. m., Blogger lourdes said...

Esta película ¿está en la programación del cine forum?

 
At 3:45 p. m., Blogger Isabel said...

Buena idea.
La volveré a ver con vosotras...

 

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