23 mayo, 2013

Le Metèque


Aprendí francés con él. Escuchando sus canciones.

Aprendí a ponerle imágenes a la soledad, a los pasos del vagabundo, a los jóvenes carteros que morían antes de los diecisiete años.Era el Judío errante, el pastor griego, el seductor de encanto oriental, el eterno viajero de la canción francesa.
Yo también viajé con él. Muchas veces. Con Ma liberté, Ma solitude... Era Le Temps de Vivre, y había jardines bajo la acrópolis y el cielo siempre era azul sobre La Mediterranèe.
Era la nostalgia, la voz familiar, l'amour et la tendresse. Lo desconocido y lo cercano, la respuesta y la pregunta, era el horizonte al que yo quería escaparme, los paisajes exóticos, lo inalcanzable al alcance de la mano.
Siempre pensé que el viejo facteur, el Metèque de barba blanca y cabellos al viento, era inmortal. Al final pasó el tiempo y se cobró el tributo de su vida.
Y ahora, ¿qué será del niño que Georges Moustaki fue? ¿de la niña que yo fui?

Bon voyage mon ami.




Videoclip - Le Métèque
Lancer la playlist de Georges Moustaki
En vivo - Ma Liberté
Lancer la playlist de Georges Moustaki
En vivo - Ma Solitude
Lancer la playlist de Georges Moustaki
Videoclip - Il Est Trop Tard
Lancer la playlist de Georges Moustaki
Televisión - Le Temps De Vivre
Lancer la playlist de Georges Moustaki
Videoclip - Il Y Avait Un Jardin
Lancer la playlist de Georges Moustaki
En vivo - La Mer M'A Donné
Lancer la playlist de Georges Moustaki
En vivo - Le Temps De Vivre
Lancer la playlist de Georges Moustaki
En vivo - Le Facteur
Lancer la playlist de Georges Moustaki
Videoclip - Grand Père

Etiquetas: ,

17 mayo, 2013

Idioma secreto


...Y cuando se van los días 
que sin querer se llevan con ellos
el tiempo de los pájaros,  
sigo las migas de pan 
con las que marcamos el sendero
desde la puerta de casa
hasta el corazón de los árboles...

El idioma secreto
María José Ferrada
Il. Zuzanna Celej



Etiquetas: , , , , ,

13 mayo, 2013

Desamor

Fotografía: Courti Benoit

Lo he intentado. De verdad que lo he intentado.

He ensayado la sonrisa, la palabra, el gesto.
Me he levantado una y otra vez.
He olvidado, escondido, disimulado,
he remontado el vuelo a pesar de las alas heridas.
He cerrado los ojos, he respirado hondo
para volverlos a abrir, dibujando otra mirada.

Te he reinventado cada día,
adornado,
disculpado,
perdonado,
transformado.

He pasado página,
arrancado hojas,
borrado párrafos enteros,
he puesto comas, puntos suspensivos, dos puntos
y algún punto y aparte.

Me he apartado, alejado,
me he vuelto invisible.
He llorado y suplicado,
recurrido a chantajes y amenazas,
a la ternura y al abrazo,
a las palabras de amor, al recuerdo y la nostalgia.

Pero ha llegado el momento,
de darme por vencida,
de quedarme al borde del camino,
y sacar bandera blanca,
de abandonar el campo de batalla,
olvidar cualquier clase de estrategia,
deponer las armas,
y batirme en retirada.

Nada me sirve ya para esta lucha,
en la que cualquier cosa que emprendo
está condenada de antemano.







Etiquetas: , , ,

25 abril, 2013

La revolución de los claveles



Etiquetas: ,

18 abril, 2013

En barbecho

Fotografía: Yann Arthurs-Bertrand
 -Ponte en barbecho-, me aconseja alguien entendido en la materia de la "agricultura" del alma. La tierra tiene que tener periodos de descanso, periodos para llenarse de nuevo de fuerzas, para seguir dando frutos, para no agotarse del todo.
En estos tiempos de barbecho, una debe ir despacio, refugiarse en cosas que le den sosiego, en pequeños placeres: buenos libros -no hay nada más estresante que la mala literatura- escuchar buena música, -no un género u otro, sino la que te pida el cuerpo cada momento- disfrutar pausadamente una buena puesta de sol; dar largos paseos -sin llevar la lengua fuera-, dejarse llevar por la estética de los cinco sentidos; no pretender conseguir metas difíciles, disfrutar de pequeños momentos, no exigirse nada, no dejarse la piel en nada... En fin, ponerse en barbecho.

Hoy ha llegado a mis manos una buena relectura, para conseguir que mi tierra interior descanse del exceso. Se trata de " Un cuarto propio" ( a mí me gusta más el título: "Una habitación propia") de la autora inglesa Virginia Woolf.

Se trata de una preciosa reedición de la editorial Lumen, con traducción de Jorge Luis Borges, prólogo de Kirmen Uribe, e ilustraciones a todo color de Becca Stadtlander. Un libro que, a pesar de tener ya cerca de un siglo, mantiene toda su vigencia y modernidad. 

El libro vuelve a publicarse con la misma fuerza que una obra reciente, quizás porque se trata de un relato atemporal, una historia que describe con sencillez y clarividencia un problema que aqueja a toda la sociedad y sus conclusiones son extremadamente inteligente y dan con el quid de la cuestión.
También la forma narrativa, literaria y abierta, consigue que el libro no envejezca.


Aunque ya lo tengáis, regalaos esta edición. Merece la pena.


Etiquetas: , , , , ,

14 abril, 2013

Me he alejado tanto de mí misma

Max Dupain
Me he alejado tanto de mí mismo...

Me he alejado tanto de mí mismo
que ya no sé decir nada
sobre mí
ni lo que siento
cuando me mojo bajo la lluvia
ni cuando me convierto
en una brizna de hierba seca
quemada por el sol
no sé encontrarme
a mí mismo
describir a este personaje
nombrarlo
asegurar
que existe


Ryszard Kapuściński
"Leyes naturales" 2oo6 (Poesía completa - Bartleby Editores 2008)
Versión de Abel A. Murcia Soriano





Etiquetas: , , , ,

11 abril, 2013

Se busca...


Y si no aparece... lo pintamos y punto. Ya está bien!!


Etiquetas: , ,

07 marzo, 2013

Tiempo desapacible

Fotografía: Rodney Smith
Escucho el viento soplar detrás de las ventanas, de una forma amenazadora y violenta, como el tiempo que nos ha tocado vivir. 
De vez en cuando la lluvia cae con fuerza y, a ratos, el sol sale tímidamente para darnos un poco de esperanza.
Me cuesta mucho escribir en este tiempo desapacible. 

Alguien pone su vida en barbecho, para aliviar la tierra quemada por años y años sembrando cosas que ya no dan más de sí. 
Por su mirada pasan las cosas que vivió y sintió intensamente. 
Su recuerdo, ahora, le hace daño.
¿En qué momento preciso alguien se rompe en mil pedazos? 

Ahora todo es música y poesía.
Y yo me refugio, de este tiempo desapacible, en la bondad de esos sonidos que me ocultan la ventisca y la tormenta. 
Ahí fuera, sigue lloviendo.
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.                                            
(Luis García Montero)

Etiquetas: , , , , , ,

25 febrero, 2013

Una preciosa historia de amor

En los años 70, Marina Abramovic, la artista yugoslava mantuvo una intensa historia de amor con el también artista alemán occidental Uwe Laysiepe, conocido como Ulay.


Se conocieron en 1976 y entre muchas cosas que tenían en común, estaba el hecho de que compartían el mismo día de cumpleaños, aunque con edades distintas. Esta mezcla alquímica se expresó en una serie de performances que realizaron desde entonces; entre las que se recuerdan: “Relación en Espacio” (1976), ”Relación en Movimiento”, “Breathing in/ Breathing out”: ambos artistas compartirían el aire de los pulmones a través de la boca hasta llegar el punto de perder literalmente el aliento y por último, y después de casi 10 años de relación odio-amorosa-artística, deciden separarse en un último gran acto ceremonial yendo hasta la Gran Muralla China, cada uno partiendo desde un extremo, Ulay desde el Desierto Gobi, Marina desde el Mar Amarillo, y tras caminar 2.500 kilómetros, encontrarse en el medio, para estrecharse las manos y decirse adiós.


23 años después, en 2010, cuando Marina ya era una artista consagrada, el MoMa de Nueva York dedicó una retrospectiva a su obra. Dentro de la misma, Marina compartía un minuto en silencio con cada extraño que se sentaba frente a ella. Ulay llegó sin que ella lo supiera, y esto fue lo que pasó.

Etiquetas: ,

18 febrero, 2013

Asunto raro

Adrian Sommeling

Viendo a la gente andar, ponerse el traje
el vestido, la piel y la sonrisa
comer sobre los platos dulcemente
afanarse, correr, sufrir, dolerse
todo por un poquito de pan y de alegría,
viendo a la gente, digo, no hay derecho
a castigarle el hueso y la esperanza,
a ensuciarle los cantos, a oscurecerle el día,
viendo, sí,
cómo la gente llora en los rincones
más oscuros del alma y sin embargo
sabe reír y andar derecho,
viendo a la gente, bueno, viéndola
tener hijos y esperar y siempre
creer que van a mejorar las cosas
y viéndola pelear por sus riñones,
digo gente,
qué hermoso andar contigo
a descubrir la fuente de lo nuevo,
a arrancar la felicidad,
a traer el futuro sobre el lomo, hablar
familiarmente con el tiempo y saber
que acabaremos y de una buena vez por ser dichosos,
qué hermoso, digo gente, qué misterio
vivir tan castigado
y cantar y reír
¡qué asunto raro!

Juan Gelman



Etiquetas: , , ,

17 febrero, 2013

Honestidad

El otro día, caminando por la calle, vi a un hombre sentado en la acera, como tantos otros, cada día más, viviendo una vida llena de carencias, necesidades, y excluida de todos los derechos, incluídos todos los inherentes al ser humano.


No es que esto me llamara la atención especialmente. Por desgracia nos vamos acostumbrando a estas estampas cotidianas, que han convertido la calle en la vivienda de tantos seres humanos, que un mal día tuvieron la mala suerte de perderlo todo y verse desterrados de sus vidas por la avaricia y la insolidaridad de aquellos que más tienen y que nunca están los suficientemente satisfechos.

Lo que de verdad me llamó la atención, fue que el hombre en cuestión llamara la atención a otro, que caminaba por la acera y al que le hizo notar que se le acababa de caer la cartera a su lado. El segundo hombre, se giró, recogió la cartera del suelo y con un gesto sorprendido e inesperado continuó su camino después de darle las gracias al hombre de la acera. Unos segundos después, me volví y vi que el hombre también se había vuelto sobre sus pasos y se acercaba a aquel que, con tanta honestidad, le había advertido de su despiste.

No pude escuchar la conversación entre ambos, pero pude imaginar la gratitud del segundo hombre, su agradable sorpresa, el desprendimiento inmediato de -quizás-algunos de sus prejuicios y, yendo un poco más lejos, la amistad que, desde ese momento podría surgir entre los dos.

Continué mi camino dándole vueltas a lo que acababa de ver, mientras pensaba en la deshonistedad  en la que vivimos hoy en día y me pareció que me mientras muchos de los seres honestos, desinteresados y de buen corazón ocupaban las aceras, muchos otros deshonestos, sinvergüenzas y maleantes sin escrúpulos, se sentaban en buenos sillones en despachos de lujo.



Etiquetas: , ,

13 febrero, 2013

Aniversario


Hoy, L. hubiera cumplido 53 años.

"Llegó un día a mi vida como si bajara de las nubes, con el sol y la lluvia como único equipaje. Y consiguió que la estación de la amistad verdadera, fuera la más bella de todas las estaciones. Tenía la dulzura de los más bellos paisajes y la fidelidad de las aves de paso, en su corazón una increíble ternura, incluso cuando en sus ojos se deslizaba una sombra de tristeza..."
Felicidades, amiga mía.

Etiquetas: , ,

12 febrero, 2013

Pecar por exceso



Leo la novela "Intemperie", claro.

¡Cómo no leerla, después de las críticas que la preceden, de las grandiosas presentaciones, del bombardeo por radio, televisión y prensa escrita, acerca de sus bondades y su impacto en toda Europa!
La leo también porque está escrita por un paisano, un hombre todavía joven, nuevo en estas lides noveleras y novelísticas y porque me gusta la cubierta cuando la veo en los escaparates de las librerías (qué frivolidad...).
La leo procurando no creerme todo lo que he oído, mantener a raya mis expectativas, no dejarme influenciar por la desmesura de las críticas ni por su comparaciones -en la faja de la cubierta incluída-  con Delibes o Cormac McCarthy.
No ha sido fácil, liberarse de tanto ruido, de tantas opiniones, de tantas alabanzas, pero al final lo he conseguido. 
He hecho mi propia lectura en la que, por cierto, yo no he encontrado ni a Delibes ni a McCarthy. Tampoco he sido capaz de encontrar los motivos de tantas pasiones ni de tantas alabanzas y esto me ha hecho dudar de mi capacidad para sorprenderme o maravillarme con una nueva novela hasta el punto de llegar a considerarla una obra maestra.

Intemperie, es la historia de un niño que huye de su pueblo por alguna razón, que podemos intuir pero desconocemos. En su camino-huida, el niño se encontrará con un cabrero que lo acompañará y ayudará en la medida de sus posibilidades. 
El paisaje se convierte en un protagonista más de la historia, paisaje del que Carrasco hace una exhaustiva descripción, a veces tan exhaustiva, minuciosa y excesiva que llega a resultarte cansina y pesada.
La trama mantiene cierta tensión narrativa, pero hay muchos momentos que, a pesar de que parece se resolverán al final del libro, se quedan en el camino, dejándonos algunos interrogantes abiertos y sin respuesta.
El vocabulario parece, al menos a mí me lo parece, un diccionario de términos agrarios perdidos en la memoria de algún lugar del territorio español.(Confieso que he tenido que consultar el diccionario en más de una ocasión).
La prosa es exagerada hasta límites agotadores: abusa de descripciones, de términos, de yuxtaposiciones. Se hace tan engolada y artificial que acabas no creyéndote nada de lo que cuenta o, en el mejor de los casos, acabas saltándote algunos de los numerosos inventarios con los que se regodea de forma innecesaria y banal.

No quiero decir con todo esto que Carrasco no escriba bien. Sí que lo hace, y hay muchos momentos en el libro impregnados de belleza y poesía. 
Hay también momentos duros y buenos, hay sentimiento y verdad, pero la forma narrativa es tan excesiva que sientes como si te cargasen con un pesado fardo que arrastras por las páginas, buscando un respiro, hasta llegar al final.
Cuando he cerrado el libro, he tenido que abrir una ventana y respirar el aire a bocanadas.

El tema musical de esta entrada, no podía ser otro que "Intemperie" de Luis Eduardo Aute.



Etiquetas: , , , ,

07 febrero, 2013

Destierro

Hengki Koentjoro

No es preciso partir para sentirse
un desterrado, un extranjero. Basta
con apartarse un poco de los otros,
con no participar de sus costumbres, 
con ejercer sin más de solitario
por mucho que te arrastre esa marea
de pequeñas o grandes multitudes.

Siguiendo a Erri de Luca, 
la vida para alguien puede ser
exilio sin viaje en un lugar.

Ir por libre, sin club o cofradía, 
acarrea un destierro inevitable.
Como el de un perseguido. No lo dudes, 
sin salir de este sitio en el que vives
solo eres la sombra de un extraño.

Álvaro Valverde. "Plasencias". Ed. de la luna libros.2013



Etiquetas: , , , ,

Otra vez siete

Dios creó el mundo en siete días, y siete son los días de la semana.
Siete también los Planetas mayores que influyen sobre la Tierra, siete los colores del Arco Iris.
Tenemos siete notas musicales y siete Maravillas del mundo, siete Principios Herméticos y siete son las famosas Partidas de Alfonso X el Sabio.
Siete los velos de la Danza Sagrada.
Las virtudes cardinales son siete y también siete los pecados capitales.
Siete plexos vitales y siete vértebras hay en nuestro cuerpo.
Siete los Santos Sacramentos y las edades del hombre (y la mujer).
Siete las Artes, siete los Mares, siete las colinas de Roma.
Hubo una guerra que duró 7 años y otra siete días, siete Infantes de Lara, siete vacas flacas y siete también gordas
Los enanitos de Blancanieves, los cabritillos, las hijas del ogro, las botas de siete leguas.
Los siete Magníficos, los siete Samurais y los siete sabios de Grecia.
Siete son los Arcángeles y los dones del Espíritu Santo.
Siete vidas tiene un gato.

Siete años escribiendo en este blog, siete meses sin hacerlo, para regresar un siete de febrero. A las 7:07 de la tarde. Lo juro, no ha sido premeditado.

Etiquetas:

11 julio, 2012

Siete años, siete.



Ahora, el tiempo parece ir mucho más rápido.
Entro en el blog y veo que la última entrada fue del 28 de junio. Casi 14 días y ni me había acordado de entrar o de escribir algo.
El tiempo va haciendo su trabajo y yo llevo manteniendo este cuaderno de bitácora, desde hace siete años.
Demasiado tiempo, sí. Recomendando lecturas, músicas, películas, escribiendo sensaciones, describiendo paisajes...
Excepto en algunas ocasiones, nunca he sabido a quién llegaban estas recomendaciones, si es que llegaban a alguien más. Ha sido un placer solitario, como la lectura, como los paseos que tanto me gustan, como la música, que casi siempre escucho a solas, como disfrutar del silencio de la noche cuando todos duermen. Esos placeres íntimos en un lugar tan público como es este, sí.

Han pasado siete veranos, siete otoños, e inviernos y primaveras. 
He dicho adiós a algunos seres queridos que aparecieron por aquí en algún momento.
He conocido a gente de la que he hablado entre líneas o explicitamente.
He renunciado a algunas cosas en estos años, a algunas creencias, a algunas ideas.
He adquirido cosas nuevas que me ayudan a sobrellevar algunos días.
No soy más sabia, sí más vieja, quizá un poco más triste -las renuncias y las pérdidas van apagando algunas luces- 

No voy a releer el primer post que puse aquí, hace justo en este mes, siete años. La nostalgia sigue haciéndome daño.
Y voy a parar un tiempo.
Para comprobar si sigo necesitando escribir lo que escribo, si quiero escribir algo distinto, algo nuevo, o si ya no quiero ni necesito seguir escribiendo.
Quiero agradeceros los comentarios, los ánimos, las palabras que me habéis regalado en todo este tiempo y algunos sentimientos que surgieron desde aquí, las amistades que nacieron desde aquí y vuestra paciente y, en algunos casos, fiel lectura casi diaria.
Ha sido, para mí, un bonito viaje. Cuando eche de menos volver a embarcarme, volveré.
Aquí, o en otro lugar, espero que volvamos a encontrarnos. 


Etiquetas: , ,

28 junio, 2012

Los buenos poetas, como los buenos músicos, tienen una voz propia, inconfundible.
Una voz llena de matices, con un ritmo personal, con un vocabulario propio, con los que dibujan imágenes que forman parte de su bagaje o de sus emociones y con los que son capaces de transportarnos a otros paisajes, a otras miradas, a descubrir nuevas sensaciones o a quedarnos en suspenso saboreando una frase, o un fraseo -que viene a ser lo mismo-.

La buena poesía, como la buena música, tiene una cadencia particular, un tono íntimo -como de tú a tú-

No es fácil la buena poesía, como no es fácil la buena música. Una se ve obligada a escuchar atentamente, a repetir un pasaje, a cerrar los ojos un momento para saborear despacio la sensación de la última estrofa, del último verso, que te han dejado una puerta abierta a la imaginación o al asombro.

Escucho poesía como escucho música. El oído atento a los matices. Dejándome llevar por la melodía, por los tempos: lento, adagio, afetuosso, andante, moderato, allegro, vivacce, presto...

Todas estas reflexiones acuden a mí tras leer la Antología poética de Álvaro Valverde: Un centro fugitivo, una selección de poemas del escritor placentino, publicada por La isla de Siltolá, en su colección Arrecifes.

La antología se abre con un magnífico prólogo del también escritor, Jordi Doce bajo el título "Diré lo que me huye" ("Diré lo que me huye. Nada diré de mí", escribió Gabriel Ferrater), lema permanente en la obra de Álvaro Valverde y continúa, como si de un largo paseo se tratara, con una selección -magnífica- de toda la obra de Álvaro desde aquel primer "Territorio" de 1985, publicado por la Diputación de Badajoz que a punto estuvo de no ver la luz por la dejadez -histórica- de los políticos, hasta su última obra: "Desde fuera" (Tusquets, 2008).

He leído todos los libros que se han publicado de este poeta extremeño. Los he leído en orden cronológico, o de forma arbitraria. He abierto sus páginas al azar o siguiendo rigurosamente la paginación propuesta. He recurrido a sus poemas para ilustrar una foto o le he robado algunos versos para describir un estado de ánimo. Sí, lo confieso, soy una lectora voraz de la poesía de Álvaro Valverde porque conecta perfectamente con cosas que yo siento, porque me obliga a salirme de mí misma y mirar alrededor, porque me emociona, me inquieta, me seduce, y me provoca -no sé explicar por qué- una paz de persianas entornadas, de rumor de río, de patio con limoneros, de viento suave, de nostalgia y recuerdos, de memoria y de paisaje.

Y abro la antología con el miedo de no encontrar en ella aquellos poemas favoritos, los que casi me sé de memoria, con la impaciencia de descubrir aquellos que pasaron más desapercibidos, o la emoción de rescatar algunos del olvido.

Voy descubriendo con su lectura una nueva forma de decir que proviene de la unión "forzosa" (es lo que tienen las antologías) de poemas de distintas épocas, de distintos años. Y descubro que la voz de Álvaro Valverde sigue siendo la misma: más joven, o más adulta, más cercana o más distante, sigue conservando la entonación, el ritmo, la afinación que le caracteriza, y que esa reunión de poemas escritos a lo largo de los años parece ir tejiéndose con suavidad y acierto, como si de un largo poema se tratase.

Leo "Un centro fugitivo" de un tirón, descubriendo que sí, que están, aquellos versos que he ido copiando, en una libretita negra, desde que tengo el uso de razón de la poesía.


Los de Las aguas detenidas (Hiperión,1989), cuando recurría al silencio de la casa nocturna para descansar del ajetreo de ser una madre joven e inexperta...
...la certeza/ de vivir la memoria y su traición/desde la levedad que es el olvido.
¿De qué nos vale entonces mirar hacia lo alto?
...si nada es perdurable, a qué reconciliar/ el tiempo y las visiones de su paso
Perdiéndose lo apenas entrevisto/ detrás de la maleza, presintiendo/ la sed definitiva de la ausencia/ como una condición o una condena
Donde quiera que mire/ el paisaje remite/ a un único lugar/ en que las aguas/ se aquietan mansamente, detenidas/ en la dudosa orilla de otro tiempo.
Los de "Una oculta razón" (Visor, 1991), por los que he sentido siempre una debilidad especial...
Si los recuerdos/ pudieran retornar en cualquier parte,/ si no fuese preciso oír el rumor/ de ciertos ríos u oler el leve aroma/ de otros días/ bastaría mirar como quien sabe/ que ya no hay nada más, que en la ventana/ la luz se desvanece para siempre.
Con tanta asiduidad he recordado/ este mismo lugar que no es extraño/ sentir la vuelta a casa,/ como un hecho casual, como si ahora/ volviera una vez más y simplemente/ cerrara una vez más la misma puerta.
En su voz recorría/ mis figuras secretas; / hurtaba a mi memoria el ritmo de otras horas, / mis recuerdos ocultos, lo que dije en silencio / y prometí callar...
"Cada uno sabe en qué momento de su vida/ la muerte ha entrado en su jardín secreto"
 Con la misma mesura que mostrara al marcharse, / fue aceptando aquel hecho. Supo ser vulnerable, a pesar de la herida; pero a solas, consigo.
Como al principio, / no acierto a comprender qué impulsa el hecho / de estar aquí siguiendo, vulnerable; qué complacencia puede en esta espera / justificar siquiera algún deseo.
Los de "A debida distancia" (Hiperión, 1993), con los que viajé sin moverme del sillón de la enfermedad de mi madre. Viajes de la memoria y al pasado, reciente aún en esos tiempos...
Me asusta esta quietud. Miro a lo alto/ y observo rocas rojas entre las higueras,/ ardientes tras la tarde de verano.
No sé lo que me espera. En realidad, / detrás de cada curva acecha un animal/ desconocido...
En silencio, /en las tardes de junio, /cuando nada parece terminarse del todo, / no hay engaño posible...
De qué te movió a huir/ sólo sabe el cansancio, esa herida del tiempo/ que una vez alojada se somete aplacando/ todo vano deseo.
Mi tema es la memoria. Leí en una novela/ que nada poseemos con certeza/ a excepción del pasado. Del nuestro, / de aquel que cada cual construye a solas.
En la hamaca, en silencio, se demora la tarde./ Cede apenas la luz; lo hace a un paso lentísimo. / Cuanto dora perdura y es que todo merece/ ser eterno un instante, y el de ahora será, / si queréis para siempre.
Los de "Ensayando círculos" (Tusquets, 1996), en una época en la que mi escepticismo y mis esperanzas se alternaban casi a diario...
No soporto / las puertas que se cierran, la mirada / -inútil en su afán de dar respuesta-/ que filtra de la lama el leve atisbo / de lo que fuera fulge.
La memoria ejercita / su medida estrategia y propone de súbito / devolvernos el tiempo.
Y en donde encuentro el poema que me trae toda la niñez de golpe:
La casa de atrás

Un tópico camino flanqueado
por viejos eucaliptos. Una casa
con arcos a la entrada y muros ocres.
Ventanas que se abren a un paisaje
de encinas y dehesa.
                                Tras la puerta
un patio donde en tardes de verano
el ciclo de la vida se demora.
Estancias clausuradas, con secretos
velados al intruso, al pasajero
que no ha de estar por siempre sometido
al dios de este lugar.
                                Una palmera
es réplica de todo cuanto importa.
Higueras o una fuente, la respuesta
que cabe al estupor de haber llegado.


Los fragmentos de Los marinos inmóviles (Nómadas, 1996), llenan, apenas, dos páginas. son fragmentos nocturnos, extraño en un poeta que parece preferir siempre la luz del día.
Hay navíos que vuelven, a través de la noche, con marinos inmóviles, cuando la luz se cubre de una ausencia innombrable y es acre respirarla.
En Mecánica terrestre (Tusquets, 2002), vuelve de nuevo el paisaje común: la casa, los jardines, el silencio de la siesta y la penumbra. Las sombras y las luces, el mediodía o el atardecer. Recuerdo la lectura de este libro en el Valle del Jerte. Aquel verano de luchas interiores y derrotas. Recuerdo también el resurgir del ave fénix. Una vez, y otra vez, y otra...
Con tanto sol del sur en la memoria / y tanta luz ardiéndome en los ojos, /¿cómo cifrar la negra sombra opaca/ que hacia dentro parece proyectarse?
...porque una vez más, /como otras tardes, /sigo el mismo camino / que me lleva /desde la misma casa / hasta mí mismo
Volver a los veranos vencidos de la infancia / y no olvidar que entonces ya eras presencia mía
Y un magnífico homenaje a la fotografía, a la mirada que hay detrás de una cámara, al alma de esa mirada en el poema homenaje a Bernard Plossu, el fotógrafo francés viajero y nómada.

Soy el hombre que mira a través del balcónla estela de agua y humo de un barco que se aleja...
En Desde fuera (Tusquets, 2008), busco la mirada externa, aquella que me dice que hay vida en la otra orilla, en otro universo lejano. Pero encuentro, de nuevo, ese viaje al interior, esa búsqueda permanente de lo que se oculta dentro de nosotros, que se oculta de los demás, de todo, incluso de nosotros mismos.
Sobre aquel pedregal erosionado, / bajo la ardiente luz de los veranos,/ una sombra precisa dibujaba, / el estupor final del extravío.
Dentro, la luz -de la lámpara, de la amistad, del fuego-, / el sueño cobijado entre los muros. / Fuera, la noche 
Y de donde rescato ese inventario que me llena de nostalgias de mi tierra, de mi gente, de ese lugar al que siempre quiero volver, del que nunca me he ido...
A modo de inventario,
mis motivos: los castaños,
que igual que las higueras
siempre pinto sin hojas y desnudos.
Las encinas, que no pocos confunden
con esos imponente alcornoques
que rodean los sueños de mi infancia.
Los olivos, que son la levedad
de estos parajes.
Y, como no, las viñas,
también siempre peladas y sin fruto.
Y las retamas (muy rara vez en flor).
Y, al cabo, los rastrojos.
Mis temas, ya lo veis,
son los residuos, cuanto queda
del paso fugitivo de la vida.


Nos regala Álvaro, al final de la antología, cinco poemas inéditos en los que aparecen miradas sobre ciudades que supongo importantes en su vida: Tánger, Lisboa, Sicilia y los paisajes de siempre: Plasencia y el Valle. Todavía no he hecho míos estos poemas. Excepto Lisboa - y es más el recuerdo de su amigo, también poeta: Ángel Campos Pámpanos que la ciudad- y Plasencia, las otras dos no las conozco. Y, al fin y al cabo, qué es la poesía sino un viaje por la geografía de uno...

Cierro el libro después de leer el epílogo del autor. Afuera el sol arde en mi ciudad. Las calles están vacías. El blanco de las casas hace daño a unos ojos habituados, ya, a otras piedras. Permanezco en silencio, como siempre que he disfrutado de algo intensamente. No hay ningún ruido a mi alrededor.


Al cabo de varios minutos, para que nada desafine, pongo el disco "Another day" del pianista que más me gusta de la historia del jazz: Oscar Peterson.











Etiquetas: , , , , ,

26 junio, 2012

Un poco de ternura


FLOR Y CRONOPIO

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar,
pero piensa que es una crueldad inútil
y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente
con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla
para que baile, zumba como una abeja, huele su
perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se
duerme envuelto en una gran paz.
La flor piensa: "Es como una flor"

Julio Cortázar

Etiquetas: , ,

19 junio, 2012

Inversiones rentables

Lousada, según la Wikipedia que todo lo sabe, es una villa portuguesa en el Distrito de Oporto, Región Norte y subregión de Tâmega, con cerca de 7.800 habitantes.
Es sede de un pequeño municipio de 94,89 km² de área y 44.712 habitantes (2001), subdividido en 25 freguesias. El municipio linda por el norte con el de Vizela, por el nordeste con Felgueiras, por el este con Amarante, y por el sur con Penafiel, por el sudeste con Paredes y por el oeste con Paços de Ferreira y Santo Tirso.





Pero lo que no cuenta la Wikipedia, que todo lo sabe, es que además y sobre todo, Lousada es un pequeño paraíso cultural y humano, enclavado en un paisaje maravilloso en el que, cuando se construye una casa se procura no dañar un árbol. Una pequeña villa luminosa y tranquila, con una magnífica Biblioteca Municipal situada en el centro, al lado de los Bombeiros voluntarios, un moderno auditorio y un teatro. 


Los políticos de la pequeña ciudad portuguesa llevan realizando una política basada en la rentabilidad de la cultura, la educación y el deporte. Por ello han decidido recortar en todo aquello que es menos rentable, incluidos sus sueldos (no cobran nada por su gestión política) e invertir en un polideportivo municipal de más de 350.000 metros- al que acudieron el año pasado 250.00 personas- dotado con toda clase de instalaciones para todo tipo de deportes; o invertir en educación: el Instituto, moderno y atractivo, acoge a 1600 estudiantes que trabajan las disciplinas de forma integrada, relacionando música, imagen, cine, literatura o ciencias con la naturalidad con la que todo el saber se relaciona.


La biblioteca escolar de dicho instituto está dotada con un fondo amplísimo, no sólo de libros de referencia o estudio sino de literatura de todos los países, audiovisuales, revistas y puntos de acceso a la información en la Red.


Las profesoras, tanto de las guarderías, colegios de primaria, secundaria o institutos, colaboran con la biblioteca municipal en la selección de fondos, diseño de espacios y de actividades. Toda la villa se implica, no sólo en la biblioteca, sino también en el Conservatorio de música (con 400 alumnos), Conservatorio en el que, además de música clásica, enseñan otras músicas como el jazz o el fado.


El arte de los niños y las niñas de todo el Concelho, está presente también en monumentos románicos y medievales de la zona. Así, en la Torre medieval de Vilar, las paredes interiores de la torre recogen los trabajos que los niños y las niñas han ido dejando en sus visitas con sus colegios, ocupando un lugar prioritario digno de la importancia que tiene acercar el arte a los niños con naturalidad.


Mafalda Arnauth, la gran fadista portuguesa apareció en el escenario del auditorio en el que nos invitaron a una audición de fados de los alumnos del Conservatorio. Era su manera de apoyar las iniciativas culturales de la pequeña ciudad, el esfuerzo diario por consolidar su cultura y su folklore de niñ@s, padres y madres y profesores.
Escuchar y ver a Mafalda, en ese pequeño escenario, poniéndose a la altura de los pequeños y pequeñas "aprendices" de fado, fue una prueba más del carácter generoso y humilde de los portugueses.


Nos decía el concejal de cultura de Lousada, que era el municipio portugués en el que más niños y niñas nacían y donde menos gente moría. También, que es la región portuguesa con menos índice de paro. "Y esto es porque invertimos en cosas rentables", añadía el concejal
Sí, los habitantes de este Concelho portugués tienen mucha suerte. Ya han descubierto que la cultura, la educación y el deporte son una excelente inversión a largo plazo.



Etiquetas: , , , , ,

12 junio, 2012

Músicas que marcan una vida




¿Y de qué sirve un libro sin dibujos ni diálogos?- decía Alicia en su periplo por el País de las Maravillas. 


Y esta frase me viene a la cabeza porque acabo de terminar el libro de Nick Hornby: "En picado". Un libro en el que, como siempre ocurre con este autor británico (“Alta fidelidad” o “Fiebre en las gradas”) , los diálogos son brillantes, auténticos, naturales y tan bien construidos que casi podemos escucharlos.

Un texto que combina humor e ironía con ternura y empatía por los personajes, inteligente, pretencioso y muy, muy humano.

Una novela de humor negro protagonizada por cuatro personajes que en Nochevieja coinciden en el mismo lugar y con las mismas intenciones: suicidarse.

Nick Hornby es un tipo curioso. Profesor de literatura ingles, periodista, crítico musical, melómano impenitente.. Todos sus libros se inspiran en sus obsesiones -guarda sus discos ordenados alfabéticamente por el nombre del grupo o cantante- y en uno de sus libros se limitaba a comentar sus 31 canciones favoritas ("31 canciones" publicada por Anagrama en 2004). En este libro el escritor inglés se centra en los temas musicales que han marcado su vida, paseándose por las notas de, entre otros, Bruce Springsteen, The Clash, The Beatles, Led Zeppelin, Bob Dylan, Patty Smith, Nelly Furtado, Van Morrison o los escoceses Teenage Fanclub.



Uno de estos 31 temas es, por supuesto, 'Thunder Road' (Bruce Springsteen, 'Born to run'. 1975) que, como las otras 30 canciones del libro, ha pasado a ser de su propiedad: "Es un proceso parecido al de enamorarse. No eliges necesariamente a la persona mejor, ni a la más sensata, ni a la más guapa: persigues otra cosa", afirma el escritor.


P.d. Me gustaría hacer una lista de esas 31 canciones que han marcado mi vida. Será un ejercicio curioso de memoria y reconocimiento. Tanto elegir unas como descartar otras puede ser interesante para descubrir los derroteros que han seguido mis recuerdos...

Etiquetas: , , ,

06 junio, 2012

Un largo y curvo camino



Para Manu, quién después de un largo y curvo camino, llegó con tesón, trabajo y esfuerzo al primer campamento base.


Etiquetas: , ,

01 junio, 2012

Emociones

Dennis Stock

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento!

José Saramago

Etiquetas: , , ,

20 mayo, 2012

Buenas lecturas y Brad Mehldau

Años lentos, de Fernando Aramburu, editado por Tusquets. 

Como siempre me ocurre con los libros de Fernando Aramburu, me ha sabido a poco esta brillante reflexión sobre la vida, sobre la memoria individual y colectiva, sobre los recuerdos llenos de sentimientos. Aramburu dijo de este libro, que era su novela más autobiográfica, aunque no hablaba de su vida.
"Años lentos", cuyo título obedece a lo lento que pasaban ese tiempo entre 1968 y 1971 para el autor, narra la historia del protagonista, un niño de ocho años que se va a vivir a San Sebastián con sus tíos por la extrema pobreza de su familia.
Una familia que vive en un barrio pobre y que va a tener cómo testigo a este niño que ve cómo transcurren los días en la familia, con un padre que trabaja horas y horas en una fábrica, pero que cuando llega a casa es un ser débil y pusilánime, un primo, Julen, con escasa formación que adoctrinado por el cura del barrio acaba enrolándose en la incipiente ETA, una prima, Mari Nieves, una chica muy fácil, obsesionada con los chicos, y la madre, Maripuy, la matriarca que tiene que bregar con todos los problemas.



Amok, de Stefan Zweig, en la editorial El Acantilado



Si hay un escritor del que uno puede adorar su obra desde la primera vez que lo lee ese es Stefan Zweig. Uno de los grandes talentos literarios de la historia de la literatura contemporánea. 

La editorial Acantilado viene publicando espaciadamente su obra, y no les debe ir mal, porque continúan con el empeño. Reconozco que yo contribuyo a ello.

En "Amok", uno de los relatos que componen este volumen, Zweig explora la pasión, ese sentimiento descontrolado que puede llevarnos por los caminos de la felicidad o los tortuosos senderos de la infelicidad. 
Pero me han encantado también el resto de los relatos, como "Un vago", sobre la educación; el "Episodio en el lago Leman", una historia que bien pudo estar inspirada en un suceso real; "La calle del claro de luna" con sus imágenes misteriosas y la triste historia de amor imposible: "Leporella".

Leer estas pequeñas obras maestras de un escritor como Zweig proporciona hermosos ratos de buena literatura.







Etiquetas: , , , ,