13 abril, 2012

Les feuilles mortes



La cantaron:  Dalida, Juliette Gréco, Patricia Kaas, Yves Montand o Édith Piaf. También se hicieron muchísimas versiones en otros idiomas, interpretadas por cantantes tan distintos como: Eva Cassidy, Plácido Domingo, Stanley Jordan, Nat King Cole, Ute Lemper, Frank Sinatra, Barbra Streisand entre otros. 
Es un clásico en el repertorio de los músicos de jazz, con el título de Autumn leaves (hojas de otoño). entre otros muchos fue interpretada por Chet Baker, Miles Davis, Duke Ellington y Stéphane Grappelli.
Jaime Gil de Biedma cita la canción en su poema Recuerdo y elegía de una canción francesa.
La letra la escribió Jacques Prévert y la música la compuso Joseph Kosma.


Les feuilles mortes
Oh! je voudrais tant que tu te souviennes
Des jours heureux où nous étions amis.
En ce temps-là la vie était plus belle,
Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui.
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle.
Tu vois, je n'ai pas oublié...
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle,
Les souvenirs et les regrets aussi
Et le vent du nord les emporte
Dans la nuit froide de l'oubli.
Tu vois, je n'ai pas oublié
La chanson que tu me chantais.
C'est une chanson qui nous ressemble.
Toi, tu m'aimais et je t'aimais
Et nous vivions tous deux ensemble,
Toi qui m'aimais, moi qui t'aimais.
Mais la vie sépare ceux qui s'aiment,
Tout doucement, sans faire de bruit
Et la mer efface sur le sable
Les pas des amants désunis.
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle,
les souvenirs et les regrets aussi
mais mon amour silencieux et fidèle
sourit toujours et remercie la vie.
je t'aimais tant, tu étais si jolie.
comment veux-tu que je t'oublie ?
en ce temps-là, la vie était plus belle
et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui.
tu étais ma plus douce amie
mais je n'ai que faire des regrets
et la chanson que tu chantais,
toujours, toujours je l'entendrai !



Las hojas muertas

Oh, me gustaría tanto que recordaras
Los días felices cuando éramos amigos...
En aquel tiempo la vida era más hermosa
Y el sol brillaba más que hoy.
Las hojas muertas se recogen con un rastrillo...
¿Ves? No lo he olvidado...
Las hojas muertas se recogen con un rastrillo
Los recuerdos y las penas, también.
Y el viento del norte se las lleva
En la noche fría del olvido
¿Ves? No he olvidado 
la canción que tú me cantabas.

Es una canción que nos acerca
Tú me amabas y yo te amaba
Vivíamos juntos
Tú, que me amabas, y yo, que te amaba...
Pero la vida separa a aquellos que se aman
Silenciosamente sin hacer ruido
Y el mar borra sobre la arena
El paso de los amantes que se separan.

Las hojas muertas se recogen con un rastrillo.
Los recuerdos y las penas, también.
Pero mi amor, silencioso y fiel
Siempre sonríe y le agradece a la vida.
Yo te amaba, y eras tan linda...
Cómo crees que podría olvidarte?
En aquel tiempo la vida era más hermosa
Y el sol brillaba más que hoy
Eras mi más dulce amiga,
Mas no tengo sino recuerdos
Y  la canción que tú me cantabas,
¡Siempre, siempre la recordaré!

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31 julio, 2010

Mirando...



Para ver algo hay que mirar mucho.

Por eso hoy me he pasado el día mirando...





Un gato pasea por un jardín en el que antes había un perro haciendo un agujero en la tierra. El gato se mueve entre los árboles como un tigre en la selva. El gato es la última posibilidad que tiene el hombre (y la mujer) de acariciar a un tigre.

Una mujer barre las hojas de los árboles. Con infinita paciencia y exquisito cuidado, va limpiando su jardín. Hojas muertas, el ciclo de la vida. Me trae a la memoria la canción Les feuilles mortes, de Jacques Prévert, en la voz de Yves Montand. También otro jardín en Louvain la Neuve (Bélgica) y la señora que quitaba allí les feuilles mortes.

¿Cómo podremos vivir sin el mar?. Miro a través de él el horizonte. Todo es azul. El cielo, el mar, la luz, las montañas a lo lejos. Si los árboles fueran azules sería una Rahpsody in blue, como aquella de Gershwin.

Otro jardín. Milimétricamente ordenado. Buganvillas en la pared al lado de la puerta de entrada, un magnolio en una esquina, árboles variados en fila india, macetones de hortensias en línea recta al lado del camino... Sus habitantes lo riegan cada noche y cada mañana a la misma hora. No hay nada que rompa la armonía trazada con tiralíneas. Me pregunto si el interior de su casa será igual. Es más me pregunto cómo serán ellos interiormente.

Las mujeres hablamos más que los hombres. Al lado del mercado un grupo de mujeres charlan animadamente sin cesar. Tres hombres, cruzados de brazos, esperan pacientemente (al menos eso parece) que concluya la animada charla. Yo creo que a veces envidian esa capacidad de comunicación oral de las mujeres. Al menos eso me parece a mí.

Los niños y niñas juegan poniendo toda su alma, su corazón y sus sentidos en el juego. Admiro esa capacidad de concentración que, a medida que vamos haciéndonos mayores se va perdiendo, como si nos convirtiéramos en coladores por los que se nos escapa todo.

Ese mismo colador por el que se escapan todas mis miradas de hoy...



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