28 junio, 2010

Nunca leo tus cartas

Me dices con voz socarrona

-TÚ no lees mis cartas-

Y tienes razón, no las leo.
Sólo devoro las frases,
las repito una y otra vez,
hasta aprenderlas de memoria.

Leo la palabra con las que empiezas,
las que siguen,
repito hasta el infinito
la palabra con la que finalizas tus misivas.

Analizo las mayúsculas
que empleas con medida
-en "TI" o en "TÚ"por ejemplo-
las minúsculas que siguen a un suspiro
como si quisieran hacerse más pequeñas
que lo que quieren decir o lo que dicen.

Leo entre líneas,
dibujo las vocales,
aspiro los paréntesis,
me como las comillas,
y las comas que metes entre dos interjecciones.

Leo el punto y coma que no usas,
invento lo que dicen
tus puntos suspensivos,
los relleno con mis letras
como si jugara al "ahorcado" en mis deseos.

Leo también los intervalos,
los silencios,
traduzco vocablos imposibles,
los transformo a mi medida,
leo sin medida ni ritmo los adverbios.

Busco acepciones,
sinónimos y antónimos,
predico el subjuntivo,
cambio acentos, conjugo irregulares
leo sin tiento, sin tanto, sin tanteo.

Tienes razón, no leo tus cartas.
Las disecciono, la analizo, las sopeso
las miro al microscopio, las cojo con dos dedos
camino sobre ellas de puntillas
las guardo en una vieja caja de madera
con olor a palo rosa y siemprevivas.

Tienes razón, si, no leo tus cartas,
las acaricio, las aspiro,
sigo el contorno de las letras con mi dedo,
las miro al trasluz buscando huellas
o las llevo al corazón y a su latido.

Cada cierto tiempo
las saco con cuidado
-no sabes qué frágiles se vuelven en mis manos-
Y por más que las leo y las releeo
no quiero nunca
ponerles un punto y final.


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