06 mayo, 2010

Cosas del destino


Porque veces el sol no es suficiente, una se acerca a las candelas de las amigas/os y pone las manos sobre la llama para, sin quemarse, coger un poco de su calor.
Hoy, alguien, que procede de un país lejano, me ha mandado unas brasas que he puesto bajo mi corazón, han templado mis ánimos y han dado luz a mis miedos.
Y yo, débil aún por el frío de estos meses, me he llenado de calor y de fuerza.
Hoy no me bastaba el sol, y el destino, en forma de ternura, se ha puesto de mi parte.
Quizás, sólo por estos momentos, la vida sigue mereciendo -mucho- la pena.

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