Cat Stevens
Para mi Cat Stevens tiene el paisaje de Hervás.
El monte Pinajarro asomando al amanecer, el camino de la Chorrera, la plaza de la Corredera y su fuente - llena de secretos, de citas, de conversaciones a media voz- y su toro de fuego en agosto, los disfraces del casino (aquella abuela...), la chopera y los bocadillos de leche condensada, el barrio judío y la tienda de Misi con su mezcla de olores entre obleas, cerezas y jabón Lagarto.
La estación de tren y las monedas brillando sobre las vías, esperando el paso del tren, para volver a nuestras manos redondeadas y suavecitas.
Las piscinas y las bicicletas, los primeros amores en el Villa Rosa con sabor a regaliz y caramelos de lilas, el cine de verano los viernes, las esperas "interminables" de 5 minutos...
La estación de tren y las monedas brillando sobre las vías, esperando el paso del tren, para volver a nuestras manos redondeadas y suavecitas.
Las piscinas y las bicicletas, los primeros amores en el Villa Rosa con sabor a regaliz y caramelos de lilas, el cine de verano los viernes, las esperas "interminables" de 5 minutos...
No sé si fue allí donde lo oí por vez primera.
Pero al menos tengo la sensación de que fue allí donde lo escuché por primera vez.
Etiquetas: Cat Stevens, diario, Hervás
