25 junio, 2010

Cat Stevens

Para mi Cat Stevens tiene el paisaje de Hervás.

El monte Pinajarro asomando al amanecer, el camino de la Chorrera, la plaza de la Corredera y su fuente - llena de secretos, de citas, de conversaciones a media voz- y su toro de fuego en agosto, los disfraces del casino (aquella abuela...), la chopera y los bocadillos de leche condensada, el barrio judío y la tienda de Misi con su mezcla de olores entre obleas, cerezas y jabón Lagarto.
La estación de tren y las monedas brillando sobre las vías, esperando el paso del tren, para volver a nuestras manos redondeadas y suavecitas.
Las piscinas y las bicicletas, los primeros amores en el Villa Rosa con sabor a regaliz y caramelos de lilas, el cine de verano los viernes, las esperas "interminables" de 5 minutos...

No sé si fue allí donde lo oí por vez primera.
Pero al menos tengo la sensación de que fue allí donde lo escuché por primera vez.



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3 Comments:

At 12:10 p. m., Blogger lavelablanca said...

¡Ay, la leche condensada! El tubo (como si fuera pasta de dientes) que me ponía mi madre en la maleta de madera (que había hecho mi padre) cuando iba al internado a los diez años. Al menos, un recuerdo dulce.

¡Mira que, a veces, no coincidimos en la música, Isabel! (Pero escucho el Cat que has puesto).

 
At 12:40 p. m., Blogger Isabel said...

¿No coincidimos en la música a veces?
¿cuántas veces?
¿pocas veces?
¿sólo alguna vez?
¿muchas veces?
vaya :-(

Ya me dirás cuál de todas es la que menos te gusta Lavelablanca :-))
Me encantará saberlo (o tal vez no me gustará en absoluto ;-)

 
At 5:46 p. m., Anonymous Anónimo said...

Todo, todo lo conozco y lo identifico, qué dulces recuerdos de ambar amarillo!
Aunque nos diera dolor de tripa.
La música genial.

 

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