18 julio, 2008

Bonjour tristesse


"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle
el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."


Así comienza el libro "Buenos días tristeza" de la escritora Françoise Sagan.
Lo leí en mi adolescencia, en ese extraño momento en el que adolecemos de todo, en el que nos extrañamos de mil formas de quienes somos y quienes vamos camino de ser.

Recuerdo, como se recuerdan los primeros amores, la inquietud que me produjo su lectura, y el nerviosismo de una lectura casi escondida, al resguardo de la mirada curiosa de mi madre, que siempre preguntaba qué estábamos leyendo.

Recuerdo también que apunté en un pequeño cuaderno, en el que apuntaba citas de los libros que leía, el poema de Paul Eluard, el que da título al libro sin saber, entonces, quien era Paul Eluard, ni su relación con Gala y con Dalí.

À peine défigurée

Adieu tristesse
Bonjour tristesse
Tu es inscrite dans les lignes du plafond
Tu es inscrite dans les yeux que j'aime
Tu n'es pas tout à fait la misère
Car les lèvres les plus pauvres te dénoncent
Par un sourire
Bonjour tristesse
Amour des corps aimables
Puissance de l'amour
Dont l'amabilité surgit
Comme un monstre sans corps
Tête désappointée
Tristesse beau visage.

Adiós tristeza
Buenos días tristeza
Estás inscrita en las líneas del techo
Estás inscrita en los ojos que amo.....

Más tarde, mucho más tarde, supe quién era Françoise Sagan y que cuando escribió esta obra tenía apenas 18 años.
Supe también que la publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora.
También más tarde vi la película, basada en esta obra, que realizó Otto Preminger. No fue una de sus mejores producciones. El guión no estaba a la altura de las grandes adaptaciones literarias.

Pero entonces, cuando leía a escondidas "Buenos días tristeza" no sabía nada de esto, sólo era un libro tomado del estante más alto de la biblioteca de mi padre (el lugar de los libros prohibidos) y que, no sé si por esta condición de maldito, leí llena de avidez y desasosiego.

Hoy, por una divertida casualidad, ha caído en mis manos.
Ya no posee el temblor de lo prohibido, ni mis sentidos están en alerta mientras me dispongo a releerlo.
Pero sí me invade una inmensa melancolía.

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2 Comments:

At 4:59 p. m., Anonymous Apostillas litararias said...

Esa melancolía la conozco, me ha sucedido a mi varias veces. Es el mapa afectivo que traen las cosas respecto a nosotros y nuestras experiencias vividas.

 
At 8:53 p. m., Blogger lourdes said...

Buenos días tristeza.
Buenas noches tristeza.
Ella todo el día acompañándonos.

 

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