16 abril, 2012

Carta


Para R.
que va a descubrir Lisboa por primera vez


Una de las cosas que más envidio, es escuchar a alguien decir: "Todavía no conozco Lisboa. y voy a visitarla por primera vez en estos días".
Intento imaginar cómo será esa primera mirada, ese primer encuentro, que yo ya tengo olvidados a base de ir tantas veces, desde hace tantos años.
Y si esa persona, en cuestión, me pide algunas recomendaciones, no suelo dudar en lanzarme a contarle y sugerirle un montón de cosas que no debe perderse aunque, después de hacerlo, suelo arrepentirme como si hubiera intervenido, de forma obscena, en ese encuentro íntimo que se producirá en breve y que yo habría tenido que dejar en manos del destino, sin mancillarlo con mis propias experiencias.
No hacen falta guías para ir a Lisboa. La ciudad te sale al encuentro, se te aparece en las esquinas, te sorprende y te va dando lo que, en cada momento, necesitas.

Esta es parte de "mi" Lisboa pero seguramente R. tú verás "tu" propia Lisboa, así que olvida mis consejos, mis sugerencias y estas notas al pie, que escribo porque tú me las has pedido y porque yo no puedo controlar mis deseos de hablar una y otra vez de esa misteriosa, mágica, envolvente, caprichosa, encantadora y seductora ciudad blanca. 

Querida R.

Mis dos sitios favoritos para alojarme, en Lisboa, y todavía no he encontrado nada que los supere, son: MI CASA EN LISBOA y A CASA DAS JANELAS VERDES. dos alojamientos muy distintos, bonitos y acogedores, perfectos para situarte en el ambiente de la ciudad.  
Respecto a lugares para visitar, lo mejor es situarse en la Praça do Rossio y mirar a tu alrededor, sentados en A SUISSA, la famosa pastelería lisboeta. Desde allí, saboreando unas riquísimas Bolas de Berlín, podéis dibujar, cada día, un itinerario: norte, sur, este y oeste.
Por un lado la ALFAMA, con sus calles angostas y cuestas imposibles que suben al Castelo de San Jorge, desde el que podéis disfrutar las mejores vistas de Lisboa sobre todo en la puesta de sol. Ese espectáculo, a esa hora, será algo que nunca olvidaréis. Callejear por la Alfama y dejaos sorprender por lo que os vayáis encontrando en el camino. Lisboa, la más auténtica saldrá a vuestro encuentro. De repente una pequeña tasca con manteles de cuadros, con una pinta no muy atractiva, puede regalaros los mejores PETISCOS o unas sardina asadas con un vino de la casa, para chuparos los dedos (literalmente) Todos los sábados ponen. muy cerca de Santa Apolonia (la estación de trenes internacionales), el Mercado das Ladras (ladronas), una especie de rastro que no tiene igual en el mundo. si os acercáis, entenderéis por qué... 
Por otro lado la BAIXA con las ruas empedradas de la Plata y del Oro, llena de tiendas, pastelerías, cafeterías y desembocando en el Arco del Triunfo, La Praça do Comercio y el Tajo a punto de convertirse en océano. 
Por otro el BAIRRO ALTO, lugar de cenas, marcha, movida, fados -muchas de las casas de fado están prácticamente en esa zona- y el CHIADO, con A BRASILEIRA, el café en el que todavía está sentado Pessoa, esperando por todos/as los/as que quieran compartir un buen café (de los mejores de Lisboa) con él. Allí mismito al lado está la LIBRERÍA BERTRAND. Merece la pena entrar y disfrutar de la librería más antigua de Lisboa. También en ese barrio la famosa cervecería A TRINIDADE en la rua del mismo nombre. 
La zona moderna tampoco está mal, pero para 3 o 4 días, la LISBOA ANTIGA es mucho mejor. Si queréis un poco de mar, acercaos a Cascais a comer marisco. Por el camino disfrutaréis de la costa de Lisboa y su bello paisaje. También en la ruta, parada obligatoria en Belem, para ver el Monasterio de Os Jerónimos y comprar Pasteis de nata recién hechos, en la pastelería de Belem,que está al lado, con azulejos maravillosos y un olor y un ambiente que os cautivarán. Dar un paseo por Cascais, podéis comer allí o acercaos al Guincho para comer mariscos en un restaurante sobre el mar, viendo romper las olas. No os marchéis de Cascais sin probar los helados de Santini (la heladería de los reyes españoles en el exilio). Probad los sabores más exóticos y dejad que os invada la dulce sensación, sentados fuera, viendo el bullicio de esta ciudad de pescadores, admirando las dos preciosas casas que hay enfrente cubiertas de madreselvas. 
Otra cosa que suelo hacer en Lisboa, siempre que puedo, es ir al zoo. Es muy distinto a todos, por la influencia de las colonias africanas, y orientales portuguesas. Han recreado el modus vivendi de los animales en su entorno natural, los tienen al aire libre -sin jaulas- los respetan mucho, y es muy bonito el paseo. En el zoo, hay un pequeño cementerio de perros muy sentimental, con lápidas llenas de inscripciones de amor de sus dueños/as. 
Otro lugar que visito siempre que puedo es el Cementerio dos Prazeres, aunque suene tétrico, es precioso y tremendamente poético, literario y cinematográfico…Allí yacen muchas personalidades ilustres enterradas en el "Rincón de los Artistas" y es escenario de escenas en un buen montón de libros (Tabucchi, Eça de Queiroz) y películas ( por ejemplo las de Alain Tanner) 
Bueno, para 3 días es suficiente ¿no? Disfrutad mucho. Si no os veo antes, un beso y feliz descubrimiento de la ciudad blanca (¡qué envidia me dais! ¡ver Lisboa por primera vez!)
Cuando regreses tráeme tu mirada. Me encantará escucharla y también ver "tu" Lisboa a través de tus palabras. Un beso fuerte
Isabel