16 mayo, 2011

De vuelta

Nunca regreses al lugar en el que has sido feliz...

Me viene a la cabeza esta frase después de asistir a las charlas que, con motivo de la Feria del Libro, han tenido lugar, durante toda la semana, en la Plaza Mayor de Salamanca.
¿Y por qué esta frase?
Porque ninguna de las conferencias, ninguno de los autores, a los que he escuchado esta semana me han hecho disfrutar como sus libros. Es más, se han alejado tanto de lo que esperaba de ellos, que me va a costar trabajo volver a sus páginas, como si hubieran dejado en mí una profunda huella de cansancio y desilusión.
Empiezo por Andrés Trapiello y su conferencia sobre su último ensayo: Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939). Un ensayo sobre el papel de los intelectuales durante la guerra civil española, en el que el autor acaba concluyendo que la literatura no estuvo a la altura del momento histórico que le tocó vivir. Tampoco, en mi opinión, estuvo él a la altura que esperábamos, en una charla plagada de contradicciones y aseveraciones tajantes. Valga un ejemplo: "Si a Manuel y Antonio Machado, la guerra les hubiera cogido en el lugar geográfico del otro, posiblemente Manuel sería considerado un escritor de izquierda y Antonio de derechas" Y yo me pregunto: ¿tan inconsistente era el pensamiento intelectual de la época qué sólo dependía de la ciudad en la que residieras durante la misma?

De Agustín Fernández Mallo, poco puedo decir. Fue al único que no asistí por circunstancias personales, aunque las referencias de su charla fueron estupendas y la gente salió encantada. 

Ángela Vallvey nos habló del placer de leer, en una breve introducción leída, para pasar después a analizar su última novela: El hombre del corazón negro. El tema de las mafias del este, la esclavitud sexual y la permisividad con las que ambas son tratadas por parte de los gobiernos, que parecen mirar para otro lado, fue el tema principal de la charla y también del escaso debate que hubo entre el público.

Manuel Vicent fue, con mucho, el que estuvo más lejos de la imagen que yo tenía de él. Fascinada durante años con sus artículos y columnas de opinión en la prensa, me encontré con un Vicent que se limitó a contarnos "cotilleos" de un personaje de escaso interés para mí, protagonista de su último libro: "Aguirre el Magnífico" (Jesús Aguirre, Duque de Alba). Cotilleos que, por otra parte, no añadían nada nuevo a quién ya hubiera leído su obra.

Santiago Roncagliolo podría haber dado una buena conferencia, pero su presentadora, la profesora Paqui Noguerol, decidió convertirla en una entrevista que, en numerosas ocasiones, parecía más al servicio de su propio lucimiento en los conocimientos del autor y su obra, que en permitir al autor expresar sus opiniones. Poco pude entresacar de las palabras del escritor y salí con la sensación de no haber descubierto nada de él.

Recordé con nostalgia los tiempos en los que autores como: Vázquez-Montalbán, Carlos Barral, Rafael Chirbes, José Saramago, Javier García Sánchez, Luis García Montero, Ignacio Martínez de Pisón, y tantos otros que pasaron por nuestra feria, nos llenaban el alma de sugerencias lectoras, de apetencias y deseos, de palabras y frases que apuntábamos voraces para no olvidar. Eran otros tiempos, sí. Ahora el mayor interés parece ser la promoción de su último libro y los encuentros con escritores son cada vez más pobres y faltos de interés.
Es una pena.

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6 Comments:

At 12:46 p. m., Blogger Á.V. said...

Uf, descontenta te veo, Isabel. Puede que lo mejor sea leer y punto. Que ya se sabe cómo son los escritores. Siempre mejor "a debida distancia". Saludos.

 
At 1:38 p. m., Blogger Isabel said...

Pues sí, Álvaro, leer y punto.
Puede que los que hayamos cambiado hayamos sido nosotros...
Un abrazo

 
At 7:19 p. m., Anonymous elbucaro said...

Es verdad que persona y obra son diferentes y el que nos dejemos seducir por las letras de alguien no quiere decir que también lo hagamos por la persona. Siempre te quedará la posibilidad de coger un buen libro y ahora en primavera aprovechar alguno de los rincones que brinda Salamanca. Voto por ese banco circular que está en el Huerto de Calixto y Melibea. UN besote.

 
At 10:17 a. m., Blogger Isabel said...

Siempre nos quedará París... quiero decir Salamanca, y su Huerto de Calixto con sus sombras y sus luces, sí Búcaro, tienes razón.
Un fuerte abrazo

 
At 8:15 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola, Isabel. Soy Paqui Noguerol, y con este comentario deseo pedirte disculpas tanto a ti como a cualquier persona que pudiera sentirse ofendida porque acaparé demasiado tiempo en la presentación con Roncagliolo.

La explicación es sencilla: decidimos con él realizar un ejercicio diferente, a dos voces y en forma de entrevista, antes de comenzar el acto, pero veo que no lo supe hacer bien. Por ello, te pido simplemente que sigas leyendo a ese fantástico autor y que olvides mi mala actuación pues, como tú, pienso que lo importante en este tipo de actos viene dado porque escuchemos a los autores como se debe.

Un saludo cordial y felicidades por tu blog.

Paqui

 
At 9:11 p. m., Blogger Isabel said...

Hola Paqui.
No tienes por qué disculparte. Conozco tu trayectoria y sé que eres una magnífica profesora y que conoces bien la literatura y a sus creadores.
Mi comentario, excesivamente desencantado, reflejaba la desilusión que, cada vez más, siento en este tipo de encuentros en los que, cada vez menos, se habla de literatura y se limitan a ser promociones de ventas.
Siento haber personalizado tanto y sé que tu entrevista estaba preparada a conciencia y tenía muy buenas intenciones, aunque el resultado no fuera el que yo esperaba.
Gracias por tu comentario y por el tono en el que lo haces. No es habitual responder así a las críticas.
Un abrazo

 

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