15 diciembre, 2011

Silencio



Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.


Pablo Neruda









Así como del fondo de la música 
brota una nota 
que mientras vibra crece y se adelgaza 
hasta que en otra música enmudece, 
brota del fondo del silencio 
otro silencio, aguda torre, espada, 
y sube y crece y nos suspende 
y mientras sube caen 
recuerdos, esperanzas, 
las pequeñas mentiras y las grandes, 
y queremos gritar y en la garganta 
se desvanece el grito: 
desembocamos al silencio 
en donde los silencios enmudecen.


Octavio Paz






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4 Comments:

At 9:34 a. m., Blogger lavelablanca said...

Curioso, Isabel. Coincidimos en los títulos. No sé si lo haremos también en los silencios. El tuyo es más poético (y, casi diría, poiético). Hasta me ha atraído Yo que crecí dentro de un árbol... (sin que Neruda sea un escritor que me apasione).

Buen día.

 
At 1:59 p. m., Blogger Isabel said...

Está bien Ignacio, coincidir en invierno, esta época fría y que se presta a las soledades.
Y tienes razón, amigo, con lo de poiético. Busco reconciliarme con el mundo...
Busco entonces en el silencio la respuesta que, estos días, el barullo me niega.

 
At 12:50 p. m., Blogger Josep said...

Acabo de ver la noticia de que Cesaria Evora nos ha dejado y leo tu entrada sobre el silencio. Estoy un poco aturdido porque el silencio de la caboverdiana es para siempre; su voz grabada nos hará más soportables esos silencios angustiosos que tan bien describe Octavio Paz; pero su voz en directo, sus palabras sobre lo que ocurre en el mundo ya no estarán, sólo entre nuestros recuerdos. A veces ni voces como la de Cesaria Evora puede calmar ese silencio que nos paraliza, y recuerdo que una vez alguien habló sobre el grito primal; un grito hondo y liberador como antídoto contra el silencio angustioso. ¿Será verdad que el grito primal nos liberará de esos silencios? ¿O simplemente nos calmará durante un tiempo hasta que se vuelva a producir el silencio angustioso? Me gustaría tener una respuesta; pero me temo que, como otras muchas cuestiones, la respuesta está en el viento.
Gracias Isabel.

 
At 12:28 p. m., Blogger Isabel said...

Querido Josep: Tú tienes muchas respuestas. Yo lo sé. Y, las que no tienes, las buscas dentro de ti y en los otros. Me ha gustado mucho leer tu comentario del que comparto muchos pensamientos, como otras cosas que compartimos en nuestras largas charlas... Seguiremos hablando "Mr. Horchata". Un beso

 

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