17 noviembre, 2008

C.

C. me envía por mail un poema de Kavafis y me dice que le ha puesto sentimental.

C. tiene el pelo rojo y la cara cubierta de pecas. Y un corazón que no le cabe en el cuerpo.
A veces me trae imágenes de hippies con guitarras, faldas largas de colores y flores en el pelo.

C. ha tenido algunas muy duras experiencias en su vida, pero sus manos y su corazón tejen bien las esperanzas y transforman el dolor en una gran sonrisa.

Parece fuerte C. , algo que emana de ella te acoge en su regazo y te mece suavemente haciéndote sentir que todo está en su sitio, que nada falta y nada sobra, que no hay hombres del saco ni brujas malvadas en el cuento de la vida.

Le gusta cantar por Sabina. Conoce las letras de memoria pero inventa su propia melodía haciendo suyas las canciones, entrando y saliendo por los temas, subiendo y bajando por las tonalidades, dibujando blancas, negras, fusas y semifusas en un pentagrama imaginario escrito en el horizonte.

Se rie a carcajadas y llora, como yo, cuando lo hace. Y eso me gusta. Compartir esa risa que, de tanta intensidad, se desborda por los ojos, como si la boca no bastara.

En verano pasa mucho tiempo frente al mar en Portugal y en invierno se refugia en la sierra salmantina donde da largos paseos entre viejos castaños o asa calvotes en la chimenea.

Siempre me siento a salvo cerca de ella.
Nunca tengo miedo a un desaire, una palabra cruel, un gesto amargo... Es una persona buena -en toda la extensión de esta palabra- inteligentemente buena, que es la mejor cualidad de un ser humano.

Se sienta muchas veces a mi lado y charla sin parar. Un día, como si fuera una niña traviesa, le di una colleja cariñosa. Y ella se partió de risa.

Este es el poema que hoy me ha enviado C.

LEJOS

Quisiera este recuerdo decirlo...
Pero de tal modo se ha borrado...
como que nada queda.
Porque lejos, en los primeros años de mi adolescecia yace.
Una piel como hecha de jazmín...
Aquel atardecer de agosto -¿era agosto...?-
Apenas me recuerdo ya de sus ojos, eran, creo azules...
Ah si, azules: un azul de zafiro.
La imagen es una acuarela de La Alberca (Salamanca) de Pastora Izquierdo

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3 Comments:

At 2:39 p. m., Blogger lourdes said...

Está muy bien sentirse a salvo cerca de alguien.

 
At 6:15 p. m., Anonymous Anónimo said...

Qué contenta debe estar C. con todo lo bueno que has escrito de ella! Y qué suerte quienes están cerca y tienen la oportunidad de comprobar que es cierto.

 
At 11:11 p. m., Blogger Elizabeth said...

Como alguien que tiene la suerte infinita de poder estar cerca de C., he comprobado que sí que Ella es todo lo que Isabel ha escrito y más. Ella te acepta sin juzgarte nunca, siempre te anima hacer todo lo posible para que seas feliz y muchas veces por ella lo soy. Con esta entrada en tu blog, Isabel, me has enseñado otro lado de ella que no conocía y por eso te doy las gracias desde lo más profundo de mi corazón.

 

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