02 octubre, 2008

L.


Me gusta L. cuando calla porque no está como ausente, y su sonrisa y su mirada recogen tus palabras para hacerte sentir tan cómoda...

También me gusta cuando habla porque en pocas palabras dice muchas cosas, y su gesto es amable, y es dulce y su mirada está llena de ternura.

A L. le gusta el cine, más que muchas otras cosas, y siempre te recomienda una película o dos o tres, de algún director que sólo ella y unos pocos conocen.

Sus películas, las películas que ella recomienda, son como ella. En pocas palabras nos cuentan muchas cosas. Importan siempre más el gesto o el hecho, el hacer que el decir, el silencio que el ruido....

Cuando L. aparece siempre siento que se me llena el corazón. Como si su sola presencia bastara para darle sentido a ciertos momentos de mi vida. Y así es. Por eso a veces la miro sin que ella me vea. Me gusta espiarla por el rabillo del ojo para intentar descubrir el secreto de su serenidad, el origen de su fuerza, el lugar del que nace esa sonrisa que casi nunca pierde.

A veces siento como si nos mirara desde un lugar privilegiado en el que nuestras pequeñas salidas de tono son desconocidas. Un lugar que está por encima del tiempo y las miserias cotidianas, de las disputas y los enfados, de las tacañas prioridades, de los berrinches egoistas...

A L. le gusta el té blanco -Limpton-, y el queso de cabra, y hacer salmorejo o bizcocho de chocolate,con azucar de caña ,que comparte con nosotros debajo de las estrellas.

Un día vi una foto de ella en la fuente de la Corredera de Hervás. Era una foto en blanco y negro, junto a un cantante inglés que después sería famoso. Era mucho más joven entonces, pero era la misma que es ahora. Es decir, la hubiera reconocido,tal como es, en aquellos años juveniles.

La misma mirada serena, curiosa, ávida de conocer y sentir, la misma fuerza que sale de ella para contagiarnos a los que tenemos la suerte de conocerla.

No hay tanta gente como L.
Por eso, cuando ella aparece, el tiempo se detiene, como en la mesa del Sombrerero Loco de Alicia, y nos permite celebrar cada día un feliz no-cumpleaños.




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4 Comments:

At 8:57 p. m., Anonymous Anónimo said...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Isabel.
Hay personas maravillosas y es una suerte tenerlas cerca

 
At 12:22 a. m., Blogger Club de lectura de la Biblioteca Torrente Ballester said...

No se puede decir de otra manera a como tú lo has dicho porque yo también lo he visto, lo he sentido cuando estoy cerca de ella, gracias por ponerlo en palabras...Estoy deseosa de abrazarte, de abrazaros a todas...

 
At 11:30 a. m., Anonymous Anónimo said...

¡Qué ganas de veros a tod@s!!! las reuniones son un para los malos momentos....
Rosa

 
At 9:08 p. m., Anonymous Anónimo said...

....bálsamo, quise decir.
Me he alegrado mucho de veros a tod@s.
Un gran abrazo para L. en especial. Isabel tiene mucha razón.
Rosa

 

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