03 abril, 2009

R. (II)

Tiene algo de niña, como si el tiempo no hubiera conseguido quitarle su curiosidad ni su gran capacidad para disfrutar con todo lo que descubre y le apasiona.
Sus abrazos suelen ser de chocolate y su carcajada contagiosa.
Cuando la miras tienes la sensación de que la vida ha sido amable con ella hasta ahora y que siempre ha sabido rodearse de afectos. Quizás porque ella misma fomenta el cariño con su actitud comprensiva y cariñosa.
Me gusta su relación con su hija. Como intenta inculcarle valores, conocimientos, como respeta su forma de ser, como fomenta sus inquietudes y como la iza suavemente para que se acostumbre a mirar el horizonte a través de su ventana.
Sé que da clases en una escuela, y muchas veces pienso lo afortunados que deben sentirse sus alumnos/as con una profe como ella.
Porque R. tiene una mirada poética que surge de su alma y todo lo que dice está impregnado de esta mirada.
Por eso le gustan los Haikus, la poesía y lleva siempre golosinas en su bolso. Por eso, a veces, se le llenan los ojos de lágrimas, que ella intenta ocultar detrás de su sonrisa, como si no llegara a entender que hay ciertas cosas mucho más amargas o, tal vez, como si prefiriera no darse por aludida en un intento de convertir el mundo en un espacio mucho más habitable.
La he ido descubriendo poco a poco, quizás porque es de esas personas que se van asomando despacio, sin avasallar, sin ruidos, sin estruendos. Pero sé que sólo conozco una parte, esa que refleja sólo un aspecto de lo qué es en realidad.
Y en este pequeño descubrimiento, lento y pausado, he conocido de ella ciertas cosas que me han hecho respetarla y quererla.
También cuestionarme cuál debe ser la forma auténtica de estar ante la vida.
Que no es poco...

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2 Comments:

At 10:38 a. m., Anonymous Anónimo said...

Sí que tiene mucho de inocencia y una gran bondad en su corazón, incapaza de hacer mal. Inunda con sus bonitos detalles todo lo que le rodea. Es mi gran hermana, mi gran amiga y la quiero con toda mi alma.

 
At 2:27 p. m., Blogger lourdes said...

Es difícil mirar el mundo con inocencia cuando se es mayor; ese mundo de fuera que hace tanto daño.
Un gran beso para R. (II).

 

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