09 enero, 2009

Del tiempo, del amor y del pasado...


Daniel Casado me regala, con esa forma tan especial que tiene de regalarte todo, Las herencias, un magnífico libro de poesía de la poeta, traductora y dramaturga colombiana Piedad Bonnett, editado por Visor en su colección Palabra de honor.

Una de las citas empleadas por la poeta en unos de sus poemas, me sirve para explicarme que es lo que me sucede cuando leo una y otra vez este libro. La cita es de Truman Capote:
"Siempre hay paz en la certeza..."


Sí, quizá sea eso. Sentir, cuando al fin estamos seguros, como nos invade una paz infinita.
Y este libro sabe mucho de certezas y de quietudes, de silencios y de nostalgias, de desencantos y derrotas. Y sin embargo hay luz entre sus versos llenos de sabiduría que se ofrecen abiertos, sin recato, sin falsas soberbias. Versos que hablan del tiempo, del amor y las herencias. De lo que somos ahora por lo que antes fuimos, de las pérdidas y el desamparo que van conformando nuestro equipaje.

Poemas que nos igualan a todos en nuestra parte más humana. Que nos permiten vernos tal y como somos...

"La compasión confunde
(nos hace odiar y amar al mismo tiempo)

desata nuestras culpas

adensa entre las manos la moneda

con la que consolamos la impotencia

y nos convierte en frágiles

seres sentimentales

tan oscuros a veces a las puertas del sueño"
(de "Los imperturbables")

"Y está lo que no ves,
lo consignado con miserables tintas invisibles:

la puerta que tocaste diez minutos después
de alguna despedida. La voz que nunca oíste,

la calle no cruzada,
el paradero
en que tuviste miedo de bajarte." (de "Contabilidad")

Que nos igualan también en lo más frágil, en la vulnerabilidad que a veces nos invade, en la amargura que rodea algunas decisiones...

"Punto final, te dices, vuelta de página.
Regresas a lo tuyo.

¿Y qué es lo tuyo?
Crees haber cerrado todos los broches,
comprender.

Pero lo que has tejido y vas tejiendo

es una tela rala,

de pobre urdidumbre"
(de "Coser y cantar")

Y en la soledad de las horas más oscuras, de los puentes rotos, de los abismos infranqueables, de las desesperanzas...

"Frotan de cuando en cuando
sus desnudeces.

Y cada noche,

cuando cierran los ojos sobre la almohada,

alguien sale de puntillas de entre sus sueños

buscando otras pisadas"
(de "Bodas de plata")

Hablan también, los poemas de este libro, de viajes, de la mirada en el horizonte de las utopías, de la palabra en el aire, de los silencios ocultos, del dolor de reconocer nuestra propia desidia ante las miserias ajenas...

"... la mirada del niño sobre aquel amasijo
palpitante y dolido que aún quería ser madre"
(de "Campo minado")

Y del amor. De su belleza, de su tiranía, de sus exigencias, del olvido, de su nostalgia, del combate, de las heridas...

"Porque ¿quién puede
leer la noche en las nubes del alba

salvo aquel que ha arrancado las plumas a sus alas?"


"¿A dónde va el deseo
cuando no sabe donde posarse"
(de "Agujero negro")

Del tiempo, del amor y del pasado... ¿Hay algo más importante, aparte del silencio?

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1 Comments:

At 7:30 p. m., Blogger lourdes said...

"Porque ¿quién puede
leer la noche en las nubes del alba
salvo aquel que ha arrancado las plumas a sus alas?"

¡Qué bárbaro! Hay que pararse a cada poco para respirar cuando lees estos versos. Hay que hacerlo de a poquito.

 

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