03 septiembre, 2007

Negras sombras

Volvíamos del parque de Castelar.
Tendríamos unos 7 u 8 años y aún no conocíamos las sombras.
LLegamos a aquel portal en el que siempre olía a tostadas y a miel.
Era una tarde bochornosa de agosto y en aquel portal hacía frío y había silencio.
Nadie contestó a nuestra llamada y de repente todo se precipitó. Gente desconocida entrando apresurada, los llantos, las voces susurradas. El portal se llenó de sombras.
Fué la primera vez que sentí que la muerte podía sorprendernos sin avisar.
También en una tarde luminosa de agosto.
Hoy he sentido esa misma sensación. El mismo olor, la misma luz, y el corazón precipitándose en un vacío del que no sabes cómo salvarlo.
Esa sensación de ser muy frágil, de estar indefensa, de que nada ni nadie puede protegerte del dolor y de la pena.
Todo puede ocurrir en cuestión de segundos.
Hoy estoy rodeada de largas sombras alargadas, que se inclinan sobre mi y no sé cómo auyentarlas.
Por eso escribo esta tarde, para hacerlas pequeñas y que desaparezcan.
A veces la escritura es sólo eso. Una forma de auyentar las sombras.

Etiquetas:

7 Comments:

At 12:22 p. m., Blogger Club de lectura said...

Desanimada, qué palabra triste.Rebuscando en mi botica he encontrado esta ASPIRINA para Tí.

Anímate de nuevo,vida mía,
sé consecuente con y viejo júbilo:
mira con entusiasmo la arboleda,
enamórate del quehacer de los amantes,
dile que sí al perfume de los sueños,
entrégate al asombro del misterio
de tanto corazón despavorido,
de tanta incertidumbre desbocada,
asómate al abismo de la dicha
que arde en su recoldo
y no quiere otro premio que las llamas.

Un fuerte abrazo/Amarillis.

 
At 12:11 p. m., Blogger Isabel said...

Gracias amarilis.
Tu "aspirina" tuvo efectos secundarios estupendos.
Recurriré a tu botiquín en futuras ocasiones...
Un beso muy muy fuerte

 
At 6:32 p. m., Blogger Gatito viejo said...

Hay que ventilar esas negras sombras para dejar pasar la nueva luz de cada día.
Mil besos llenos de luz.

 
At 7:01 p. m., Blogger Isabel said...

Gracias gatito.
Abriré las ventanas y seguro que se escapan...
un abrazo

 
At 5:44 p. m., Blogger lourdes said...

Menos mal que está la escritura para espantar las sombras. ¡Pues dale no mas, chamaquita!

 
At 9:51 a. m., Blogger Á.V. said...

ESpero que la luz, la intensa luz de la felicidad y de la infancia, haya despejado esas sombras aciagas. Por si acaso, van para Salamanca unos rayos. Los últimos del verano, o casi. Besos.

 
At 1:04 p. m., Blogger Isabel said...

Gracias Álvaro. Pasé por tu ciudad el otro día, de regreso de vacaciones. Siempre me encanta ir. No sé que magia tiene ese lugar...
Recojo los rayos de sol que me envías...
Un fuerte abrazo

 

Publicar un comentario

<< Home