09 abril, 2015

Palabras con prospecto



Las palabras deberían venir con prospecto, como las medicinas, para conocer su composición: "cada una de estas palabras contiene miedos, dudas, mentiras o verdades, afectos, odios, envidias,  caricias o ternura..."

Deberían señalarse, sus indicaciones: "para el tratamiento de las heridas del amor y el desamor, para las afecciones y aflicciones de las vías familiares, para pacientes de soledad y el tratamiento de las lesiones de la amistad..."

Deberían ser advertidas sus contraindicaciones: "las palabras están contraindicadas en caso de intransigencia, falta de escucha y empatía, insolidaridad, cerrazón de mente, egoísmo extremo, incultura manifiesta..."

Deberíamos conocer las precauciones que debemos tomar antes de usarlas: si padecemos de nostalgia o de saudade, de antipatía o desencanto, de incredulidad o de exceso de confianza...

Deberían informarnos sobre las interacciones que pueden tener con los gestos, con los hechos, con el estado de ánimo de los que las reciben, con el momento en el que son usadas, con el tono y con el volumen... 

Deberían traer advertencias que nos hicieran valorar sus riesgos, sus efectos secundarios y los efectos que pueden causar en los otros o en nosotros mismos... Lo de contar hasta 10, por ejemplo, antes de decir algo, debería ser una advertencia con mayúsculas.

Deberían traer instrucciones acerca de su posología: cuándo y cómo administrarlas, con qué frecuencia, en qué preciso momento, cuando callarlas, cuando gritarlas, cuando susurrarlas o escupirlas, cómo modularlas, cómo moldearlas...

Deberían darnos instrucciones para su correcta administración, para su correcto uso, para la aplicación en momentos de enfado, de euforia, de cansancio infinito, de hastío o de alegría, de estupor, de asombro, de dolor, de rabia...

Deberían explicarnos su correcta administración: en qué momento administrarlas, en casos de qué síntomas, ante quién y de qué manera...

Deberíamos ser conscientes de sus reacciones adversas: cuando abusamos de ellas, si somos alérgicos a algunos fonemas o morfemas, si nos levantan dolor de cabeza o dolor de corazón...

Y por último deberíamos conocer la mejor forma para su conservación y su fecha de caducidad porque no todas las palabras valen después de un tiempo, porque repetir una mil veces las mismas palabras puede causar desvaríos de la mente, perjuicios irreparables o hacer que pierdan su significado y se vuelvan inocuas para curar nuestros males.

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1 Comments:

At 5:51 p. m., Anonymous Anónimo said...

Totalmente de acuerdo. Ay las palabras...!! posología, administración....cómo , cuándo decirlas, tomarlas....muy interesante y necesario. Besos. Rosa

 

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