10 septiembre, 2013

Septiembre


Vuelve septiembre, una vez más, un año más, fiel a su cita, a sus cambios de humor, a sus vientos forzosos y a las primeras hojas barriendo los suelos aún ardientes del verano.
Vuelve con su luz fría, con sus pálidos amaneceres y las tardes cada vez más cortas y doradas.
Vuelven moras, higos y membrillos. Las chumberas salvajes se cubren de frutos y los niños y las niñas vuelven al colegio con sus babys recién estrenados y su olor a gomas de borrar nuevecitas.
Un año más, septiembre vuelve en cestas de uvas, en la piel brillante de la berenjena, en el intenso color de la remolacha.
Atrás queda el verano. Los largos días azules y el sol de la infancia. Atrás las promesas incumplidas, las citas siempre aplazadas, las noches de lluvia de estrellas, el sabor de los helados, las largas sombras en las calles, el implacable sol de mediodía, los planes que nunca se llevaron a cabo, las palabras mecidas por las olas y los besos junto al río.

Septiembre vuelve siempre para recordarnos que nos somos eternos, para limpiarnos la arena enterrada entre los dedos, para llevarse el color de nuestra piel y poner nuevas bandas sonoras a la película de nuestra vida.
Vuelve también para traernos tardes de cine, chaquetas de perlé, dulces de temporada y algún que otro catarro que nos sorprende a traición.
Un poco más adelante nos regalará el otoño y la belleza de los bosques. Pero eso ya, será otra historia.

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2 Comments:

At 12:36 p. m., Blogger Á.V. said...

Hermoso texto, Isabel. Con lo que a ti te gusta el verano... Abrazos, Á.

 
At 6:06 p. m., Blogger Isabel said...

Gracias Álvaro. Me paso la vida añorándolo...el verano.Un abrazo para ti amigo.

 

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