17 mayo, 2007

Felipe Benítez Reyes


Para mí, Benítez Reyes sigue siendo el poeta al que descubrí un verano caluroso en una finca de Badajoz.
Aquel que me tranquilizó en aquella época de desasosiego y confusión, en la que no tenía nada, absolutamente claro en mi vida:

Bien sabes que estos años pasarán,que todo acabará en literatura:
la imagen de las noches, la leyenda
de la triunfante juventud y las ciudades
vividas como cuerpos.
Que estos años
pasarán ya lo sabes, pues son tuyos
como una posesión de nieve y niebla,como es del mar la bruma o es del aire
el color de la tarde fugitivo (...)

Benítez Reyes sigue siendo, para mi, aquel poeta que me causó también el desasosiego de lo desconocido, el vértigo del vacío, la atracción del abismo.

Todas nuestras maletas
reflejan la ordenación desvanecida
de un viaje
que siempre ha sucedido en el pasado.
Y las abrimos
con la perplejidad de quien se encuentra
una maleta absurda
en esa soledad de centinela
que parecen tener las playas en invierno

Las tardes del calurosísimo verano, se reducían a la sombra de una parra con sus "Vidas improbables" entre las manos.
Copiaba versos en una pequeña libreta azul, en la que también escribía los míos (tan malos).

Se mecía
el toldo sobre el patio
como un jirón de niebla. Se mecía
el caballo —qué roto— de cartón
en el cuarto de juego.

Fue un verano extraño. Mi padre enfermo, mi madre dedicada a él, algunos primos, y mi hijo -tan pequeño-con un casco rojo todo el día, imaginando ser motorista.
Tuve mucho tiempo.
Para leer, para pasear, por las noches, bajo el canto de los grillos, para mirar y pensar...

Hay algo de inexacto en los recuerdos:
una línea difusa que es de sombra,
de error favorecido.

El jueves pasado, me reencontré con Felipe. Esta vez fue un encuentro personal. Fuí su anfitriona durante su estancia en Salamanca para dar una charla en la Feria del Libro.
Firmó libros (casi todos y creo que a pesar suyo, de poesía)
Tomamos café en una terraza de la Plaza Mayor
Dió su charla sobre "Mercado de espejismos", su Premio Nadal de este año
Compartió un rato y una cerveza con la gente del club de lectura
Cenamos carrilladas y pastel de chocolate

Lo que el tiempo se lleve
que sea tanto
como aquello que el tiempo nos dio,
regalo inmerecido,
dejando la memoria en la inocencia
de la vida cumplida, porque nada
hiere más y más hondo que el recuerdo:
mientras dure una noche en la memoria,
esa noche es la Noche
y esa intensa memoria la Memoria.

Hablamos de muchas cosas.
Nos contó algunas anécdotas divertidas, como la vivida al lado de Eduardo Mendicutti en Puerto Rico.
Es de Cádiz, pero no lo parece (no sé por qué).
A veces su mirada se pierde en el horizonte y luego regresa cercano, amable, humano.
No le hablé de quellos recuerdos

Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.
Nuestros tesoros son tesoros falsos.
Y somos los ladrones de tesoros

Pero cuando lo miraba, cuando compartía con él aquel vino, que él apenas probó, regresé por unos instantes a aquel verano de calor y noches estrelladas, a la ternura de mi madre, al dolor de mi padre, al casco rojo de mi hijo -tan pequeño-, a la sombra de aquella parra.
Regresé como si nunca me hubiera marchado, como si continuara siendo la misma, como si todo estuviera lleno de esperanzas, de desasosiego, de confusión, de misterio.
Durante ese corto espacio, esos pequeños instantes fui la que entonces era.



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6 Comments:

At 5:57 p. m., Blogger Club de lectura said...

SÍ, existe el amor "a primera lectura"..... yo lo he sentido por Felipe Benítez Reyes". Me gusta su poesía, pero su prosa me toca de una manera especial, no sabría decir por qué.
Me gustó "Mercado de espejismos" (más su manera de contar, que la historía en si), pero con "El novio del mundo" estoy disfrutando tanto, que no quiero terminar de leerlo.
En cierto modo este libro me provoca sentimientos parecidos a los que experimenté al leer el libro de J.D. Salinger “El guardián entre el centeno”. La vida, vista a través de los ojos de un adolescente con un agudo sentido del humor, aderezado con un poco de tristeza y una buena dosis de ternura….. y los tres ingredientes sabia e equilibradamente mezclados.

Por poner un ejemplo:

…”Se abrió la camisa, se levantó la camiseta y me mostró sus pechos de niña sin pechos: dos botones rosados y rugosos que parecían estar inflamados por la picadura de un insecto lírico y luminoso. Dos promesas inocentes, porque Cindy estaba ofreciéndome lo que ni siquiera tenía aún, lo que ni siquiera era aún suyo. Cindy me mostraba sus pechos inexistentes del mismo modo en que un arquitecto muestra los planos de una casa en la que alguien será feliz”.

Y fue un auténtico placer disfrutar de su compañía mientras compartía “aquella cerveza” con nuestro club de lectura. Todo un privilegio....

Paqui.

 
At 6:08 p. m., Blogger Club de lectura said...

Y al final

"Llévese el tiempo todo
lo que quiera llevarse,
porque todo fue suyo desde siempre."

de Benítez Reyes.

 
At 8:32 p. m., Blogger Gatito viejo said...

Precioso post de recuerdos personales y poesía, un gran acierto mezclarlos. Leer los poemas de Benítez Reyes es siempre un placer y mucho más de esta forma. Me ha encantado.
Un abrazo

 
At 3:10 a. m., Anonymous Anónimo said...

no comprendo la razón de ese empeño en confundir la poesía con los sentimientos, maduraciones, preocupaciones adolescentes y púberes, regurgitaciones mentales, sicologías, mentalidades...
cuando es lengua y el arte con esa lengua.(punto)
todo lo demás filfa y, eso sí, mucho huero y malo romanticismo, pues no ha habido ningún otro movimiento que tanto daño haya hecho a la poesía...
y ahora es poeta cualquier caantamañanas ocurrente, que ni ttrabaja la lengua siquiera, ocuuyrente lleno de ocurrencias que consuma lo que referente a ese bastardeo y producto se venda en el mercado capital y de los medios, todo lo demás, los poetas oscuros, desconocidos, que no publican o poco y mal distribuido, no existen, como los grandes del siglo de oro, Quevedo, Gongora, Garcilaso, Luis de León, etc...
poesía: góngora, mallarmé, y similares caminos
los demás mierda mierda y mierda
eso sí, pinchá en un palo de oro

 
At 12:09 p. m., Blogger PAQUI said...

en relacion al anonimo me parece un comentario al menos algo sobervio y ya que cita a los grandes:
Nadie está seguro del soberbio y por eso el soberbio no está seguro de nadie.(QUEVEDO)
y ya puesto, según un proverbio popular, DONDE HAY SOBERBIA HABRÁ INGNOMINIA; MAS DONDE HAY HUMILDAD, HABRÁ SABIDURÍA.

Un humilde lector MANUEL

 
At 7:41 p. m., Blogger Club de lectura said...

Me pregunto si este anónimo no será uno de esos poetas oscuros, desconocidos y resentidos que no publican....

En cualquier caso, me temo que esa es tu opinión... y como cualquier opinión puede que no sea acertada.

Lo que a tí te parece una mierda, quizás no lo sea para los demás. Y si los demás (entre los que me encuentro) disfrutan leyendo a Felipe, pues chico/a que le vamos a hacer, cada uno se emociona con lo que quiere.... (y la poesía es emoción en estado puro, porque, qué coño es sino?). De qué vale la técnica y el purismo en las formas si no es capaz de transmitir nada, si está vacío de contenido emocional, si es frío ?

O quizás tú tengas razón, y sólo lo que a tí te gusta, es realmente bueno. Un saludo, anónimo anodino.

Paqui.

 

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