01 febrero, 2010

La vida sigue

Alguien desaparece para siempre y el mundo sigue como si nada.

Hasta la gente que más lo querían, vuelve -aunque sea arrastrándose- a sus ritos cotidianos: se incorporan de la cama, se duchan, se visten, desayunan y caminan a su lugar de trabajo.

La bolsa sube o baja, según la tendencia del día. Los políticos continúan gritándose improperios o echándose la culpa, el mercado abre puntualmente sus puertas.

El panadero recibe el pan de la tahona y hay gente llenando las cafeterías envuelta en un olor a café y a cigarrillo.

Se oyen las risas de los niños en los patios de los colegios, los ancianos pasean por los parques y las ambulancias hacen sonar sus sirenas camino del hospital.

Los albañiles trabajan en la zanja que abrieron ayer, el farmacéutico pega cuidadosamente un cartoncito en una receta y hay un obrero con una señal de STOP y un enorme bostezo en alguna carretera en obras.
La vida sigue como si nada hubiera pasado.

Poco importa quién era, qué hizo, a qué se dedicaba, qué huecos deja su ausencia. La vida sigue como si nada, demostrándonos lo prescindible que somos, arrollando soberbias y orgullos, rompiendo diferencias, colocándonos en el mismo lugar a todos.


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2 Comments:

At 12:47 p. m., Anonymous Anónimo said...

Es un pensamiento que pasa muy a menudo por mi cabeza,... lo prescindibles que somos,... cómo continúa la vida pase lo que pase,...

Un saludo. ESTHER

 
At 12:53 p. m., Blogger Isabel said...

Afortunadamente... continúa. Quizás lo que debamos plantearnos es nuestra forma de vida a partir de esa reflexión.
Un abrazo
Isabel

 

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